May 28, 2018

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Rescate animal en Hidroituango.

Rescate animal en Hidroituango.

El río Cauca, represado y que poco a poco sale a través de la sala de máquinas, se traga la montaña. De paso ahoga a miles de animales que habitan en el cañón selvático donde se construye Hidroituango.

La misión es imperiosa. Salvar osos perezosos, iguanas, culebras, arañas y otros seres vivos que huyen, desesperados, hacia lo alto de la cuenca escapando del agua, la misma que hasta hace unos días era parte de su ecosistema pero que ahora los mata.

Y la carrera por la supervivencia es contrarreloj. Un mes después de que se presentara la primera emergencia, cuando uno de los túneles de desvío se taponó, la sala de máquinas se convirtió en la vía de evacuación del agua y a pesar de haber alcanzado la cota de 410 metros sobre el nivel del mar de la presa, las alertas siguen vigentes.

Precisamente en la tarde del sábado y en la mañana de ayer se presentaron desprendimientos de tierra en la parte superior de la plazoleta de compuertas. Por esto se suspendió el tránsito de caravanas desde y hacia el municipio de Ituango. Sólo hasta la mañana de ayer, la movilidad se retomó pero en lanchas.

Según EPM, no se evidenciaron cambios en el nivel del río aguas abajo. No obstante, el reto que hoy la naturaleza, y su poder, le ponen a la ingeniería para detener el represamiento del río y que las aguas sigan su curso, sigue latente.

Para los biólogos y ambientalistas de la empresa, el trabajo no es menor. En sus manos está rescatar a miles de animales que buscan refugio, en tierra seca, árboles y madrigueras.

Labor invisible

Mientras en el corazón de la obra miles de hombres trabajan 24 horas para retomar las riendas del proyecto, un kilómetro aguas arriba, los biólogos buscan animales para rescatarlos, llevarlos a zonas seguras o al Centro de Atención y Valoración de Fauna (CAV), ubicado en el sector El Bombillo, donde son evaluados.

En cuadrillas lideradas por cuatro biólogos, parten en lanchas, junto a otros expertos, desde un sector de la vía antigua a Ituango, unos 100 metros antes de llegar al puente Pescadero, tapado completamente por la inundación. Van hasta Oro Bajo, y desembarcan para adentrarse en la vegetación espesa.

Otro puñado de hombres y mujeres aguardan —y cuentan los animales rescatados que reposan en cajas plásticas con huecos para que les entre aire— mientras la comitiva explora los montes a lado y lado del Cauca buscando invertebrados y vertebrados, una labor que estos expertos denominan “capturar”.

En total, hasta el jueves pasado, según el informe de EPM, habían sido rescatados 14.281 individuos, llevados, en su mayoría, al CAV. De estos, 14.255 han sido reubicados en otras zonas.

Muchos no sobreviven

Exhausta, con su gorro de expedicionaria que la protege del sol, Ángela María Jaramillo se aproxima en una lancha ocupada por una decena de personas a una orilla de la carretera, a la que el agua se le tragó una parte.

La mujer lidera la misión y su reciente recorrido duró una hora. Está satisfecha con lo encontrado, pero sabe que muchos animales no sobrevivieron. El reporte evidenció que 10 animales han fallecido durante los rescates.

“Hacemos recorridos por todo el río, nos vamos por una margen rescatando los animales. Hemos llegado hasta Oro Bajo y nos devolvemos revisando islas, árboles aislados y otros sitios donde pueda haber especies en riesgo de ahogamiento”, comenta Jaramillo.

Según EPM, el área total de ocupación del plan de manejo ambiental comprende 3.000 metros cuadrados, en los que se ubican jaulas y casetas para la atención y manejo de fauna.

Afanosamente, los expertos guardan los rescatados en una van. Irán al CAV, una infraestructura dotada con los instrumentos y medicamentos adecuados.

“Hemos encontrado reptiles, iguanas grecos, lagartijas, mamíferos como perezosos, arácnidos y aves. Tratamos de que el menor número de individuos sea afectado, pero somos conscientes de que algunos pueden morir”, dice.

La experta, recalca que el rescate de los perezosos es complejo, porque se agarran fuerte de los árboles. “También sucede lo mismo con los primates que tienden a tirarse de los árboles cuando los vamos a capturar”, agrega.

El río sigue creciendo y Jaramillo espera que en las próximas horas lleguen más lanchas y rescatistas. Su labor es silenciosa y arriesgada, pero el objetivo es proteger a los animales que huyen al sentir el aumento del nivel del agua .

FUENTE EL COLOMBIANO

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