¿Qué tan listos estamos para los retos energéticos?

¿Qué tan listos estamos para los retos energéticos?

Colombia está a medio camino entre los países que están listos para tener una transición energética exitosa, y ocupó el escalafón 32 entre 114 economías evaluadas. El país tiene un “rendimiento del sistema superior a la media, pero con una disponibilidad de transición inferior, lo que indica que se requiere incrementar esfuerzos para mantener y mejorar el desempeño actual”.

Así lo dio a conocer el Foro Económico Mundial, en el marco del encuentro que se realiza en Brasil, especializado en América Latina (ver Origen), a través del informe Fostering Effective Energy Transition, a Fact-Based Framework to Support Decision-Making (Fomentar la transición energética efectiva, basada en hechos para la toma de decisiones), y en el que lanza por primera vez el Índice de Transición Energética.

En Latinoamérica, países como Uruguay, Costa Rica, Chile y México tuvieron posiciones destacadas, así como en el panorama global en los que estuvieron en el puesto 13, 20, 24 y 28.

Pero, ¿por qué es importante estar a tono con la transformación energética? De acuerdo con la organización existe el reto de “proporcionar energía a más de mil millones de personas que carecen de ella, y reconocer la demanda para adicional para dos mil millones de personas a 2050”.

Una meta que se puede lograr y que además repercutirá en beneficios de cobertura, precios y agentes del mercado. Según el indicador, los países ejemplo en este aspecto son Suecia, Noruega, Suiza y Dinamarca, que encabezan la clasificación global.

El escalafón, incluye el desempeño del sistema, basado en la distribución de energía teniendo en la mira el “triángulo energético”, que comprende un sistema que apoye el desarrollo económico y el crecimiento, el acceso a la energía de manera segura y confiable, y con sostenibilidad ambiental.

La medición también incluye qué tan preparados están los países para la transición, a la luz de seis dimensiones: disponibilidad de inversión y capital, regulación efectiva y compromiso político, estabilidad institucional y gobernanza, ambiente innovador e infraestructura que así lo soporte, capital humano y la habilidad del sistema actual en adaptarse al cambio.

Hallazgos del FEM

De acuerdo con el Foro, 80 % de los países han mejorado en los últimos cinco años sus sistemas energéticos, pero se necesitan resolver varios desafíos en este aspecto: los niveles de emisión de partículas se han deteriorado 50 %, la intensidad del carbón se mantuvo constante y la productividad energética mejoró 1,8 % anual, pero cayó de 3 %. Además el acceso sigue siendo limitado en algunos países y el precio de la electricidad siguen incrementándose pese a la caída de los precios del combustible.

La apuesta transversal debe ser que los países puedan fomentar el progreso estableciendo condiciones más favorables para el sistema de energía, en las dimensiones propuestas y sinergias entre los actores del sistema, recomienda el Foro. Y los países deben aprender de las experiencias de otros territorios para que realicen su propia hoja de ruta.

“Para Colombia hay muchos retos, aunque ha habido mejoras significativas con una matriz energética diversificada y con las acciones del Gobierno para potenciar un mercado competitivo y sostenible”, dijo Raúl Ávila, docente de la Universidad Nacional.

Profundización en Colombia

En el desempeño del sistema, Colombia tiene una posición destacada en sostenibilidad del medio ambiente, específicamente por la intensidad del uso de energía, y también en acceso a este servicio y la seguridad, debido a la no dependencia de las importaciones para mantener abastecido el mercado interno.

Quedan unas tareas de cara a la transición que se debe dar; específicamente en regulación y compromiso político, en el que Colombia ocupó el puesto 102 entre 144 economías. “No se ha dado una integración efectiva de las fuentes renovables no convencionales a nuestro sistema, esto nos está relegando”, explicó Daniel Vicente Romero, director Cámara de Grandes Consumidores de Energía de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi).

Más allá de que haya mucha o poca normativa, lo importante es aplicar la Evaluación de Impacto, como lo recomienda la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), explicó Romero.

El país obtuvo una baja calificación en la participación y compromiso con los acuerdos de COP21 y en el que ocupó la posición 113, y estabilidad política (90). Según aclaró Romero el mal desempeño (113) se da por el año de referencia (2016), pues los avances más importantes fueron en 2017.

Hay que trabajar en la infraestructura y un ambiente propicio para la innovación (88), afectado por el indicador de calidad de transporte (98) y logística (88). El análisis puso sobre la mesa la educación (68), y la participación global de reservas de combustibles fósiles (90).

Finalmente, el enfoque en el precio es importante, señaló Romero, y por lo tanto es necesario mover el sistema a uno más eficiente en el cual la demanda participe y se eliminen las restricciones “están demasiado altas”.

FUENTE EL COLOMBIANO

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