Políticos reciben Honoris Causa de universidad ilegal

Políticos reciben Honoris Causa de universidad ilegal

“Mañana mismo les escribo una carta diciéndoles que les devuelvo el título”. Así lo dijo el 27 de mayo de 2015 y así lo hizo al día siguiente Jorge Enrique Vélez García, superintendente de Notariado y Registro, al enterarse de que el Doctorado Honoris Causa en Administración Pública que le confirió Logos International University (LIU) proviene de una entidad a la que el gobierno que él sirve no le reconoce el estatus de universidad ni le convalida los títulos a sus egresados.

Vélez García se resignó fácil a esa pérdida, pues, como él mismo dijo, ni le pidieron ni pagó por esa distinción ni la puso en su hoja de vida.

Diferente es el caso de Andrés Martínez Amaya. Este colombiano le presentó al Ministerio de Educación Nacional un recurso de reposición, dado que el 26 de abril de 2013 le negaron la convalidación del título de “Licenciatura en psicología y consejería familiar” que LIU, con sede en Estados Unidos, le otorgó el 2 de febrero de 2012.

Su acción legal no prosperó. El 30 de agosto de 2013, Juana Hoyos Restrepo, directora de Calidad para la Educación Superior, le negó, de nuevo, la convalidación del título. Uno de sus argumentos es que “Logos International University INC. no se encuentra relacionada en las bases de datos del Departamento de Educación de los Estados Unidos, motivo por el cual no cuenta con la legalidad establecida en el artículo 1 de la Resolución 5547 de 2005 y no tiene el carácter de institución de educación superior equivalente a las instituciones de educación superior colombianas…”.

Así mismo, al amparo de la Ley de Educación de La Florida, la funcionaria estableció que “la institución ofrece solo programas educativos que preparan a los estudiantes para las vocaciones religiosas, como ministros, profesionales eclesiásticos o laicos en las categorías de ministerio, consejería, teología, educación, administración, música, bellas artes, medios de comunicación o el trabajo social”.

Como la resolución data de 2013, El Colombiano le preguntó al Mineducación si las cosas habían cambiado. Y, sí cambiaron, pero empeoraron, especialmente para los alumnos; el ministerio reporta como negadas 46 solicitudes de convalidación de grados universitarios y maestrías de LIU y 55 de la Universidad Reformada, dos instituciones pertenecientes al Grupo Logos. (Ver documento).

Asombrado, Vélez García recordó que su camino al Honoris Causa comenzó con una llamada del periodista Edgar Jaramillo para postularlo ante LIU. Le sonó y a Miami envió un documento con sus logros en la superintendencia que dirige desde el 3 de noviembre de 2010.

Un día le comentaron que el rector de la universidad iba para Chile y que, de paso por Colombia, le entregaría el título. Le pidieron que consiguiera un salón, a lo que él dijo que no, por falta de tiempo, y propuso que hicieran la ceremonia en su oficina. El servidor público se preparó para estrechar la mano de un directivo “gringo”, pero el que le llegó fue su compatriota colombiano Édgar Eduardo Prada Pradilla.

“Ellos llegaron, me disfrazaron (con toga y birrete) y me entregaron el diploma en un acto que tuvo un toque muy religioso e incluyó un juramento. Al tema le di poca importancia. Lo recibí por educado y porque me pareció un bonito detalle. Yo que tengo que asumir la buena fe de las personas, también lo hice en este caso. Me explicaron que la universidad existe y que sus títulos tienen validez”.

Vélez García mencionó que él es muy frío; tanto que “ni mi señora vino a la ceremonia y luego ella me regañó por no haberla invitado. Al terminar, ellos dijeron que iban para la oficina de Cristo”.

Detrás de ese Cristo hay dos políticos. El primero es Juan Fernando Cristo Bustos, cuyo nombre fue mencionado con orgullo por otro homenajeado, el alcalde de Bello, Carlos Alirio Muñoz López. El 3 de diciembre de 2014 el mandatario dejó ver su emoción al aceptar un Honoris Causa en Administración Pública, porque el honroso galardón lo habían recibido personajes como el ministro del Interior y el senador Juan Manuel Galán, nombre este último que mencionó por error, según reconoció. En esa misma ceremonia fue homenajeado el exalcalde de Bello,Rodrigo Alberto Arango Cadavid.

Una asesora del ministro Juan Fernando Cristo Bustos negó la existencia de ese reconocimiento: no aparecía en su agenda, tampoco estaba por ahí el diploma y, además, enfatizó, “a él no le gustan esas cosas”. La asesora ni siquiera modificó su versión cuando se le comentó que LIU le entregó el Honoris Causa a Cristo a través de un tercero, de nombre Jorge Turbay. “No lo conozco”, aseguró la asesora, y se comprometió a indagar con otros miembros del equipo de trabajo.

El Colombiano contactó a Turbay y este metió dentro de la historia al segundo Cristo: a finales de noviembre o comienzos de diciembre de 2014, LIU hizo entrega de unos Honoris Causa en el salón del Congreso Luis Carlos Galán Sarmiento. A la oficina del senador Andrés Cristo Bustos había llegado esa carta de invitación a la ceremonia, pero como no estaba, Turbay, que es su asesor de comunicaciones, se fue para el recinto a excusarlo; los directivos de la universidad aprovecharon su presencia y le entregaron la medalla y el diploma.

Antes de que Turbay abandonara el salón, los representantes de LIU lo despacharon con el reconocimiento para el hermano de su jefe, el ministro Juan Fernando Cristo Bustos, al que también había asesorado en las relaciones con la prensa.

El comunicador calificó como una “indelicadeza” de su parte ir sin autorización a recibir los diplomas, pero igualmente indelicado le pareció que alguien diga que los hermanos Cristo recibieron el Honoris Causa de LIU, cuyo diploma se perdió en una remodelación de la oficina del Senado.

Ni los Cristo ni Vélez García conocían la universidad extranjera que así les agradecía su vocación de servicio a los demás. Igual pasó con el alcalde de Bello. El contacto de Muñoz López fue su amigo, Gustavo García, quien tiene una relación contractual con Logos University en Colombia. Eso le pareció suficiente garantía para no investigar al rector y a la universidad. A través de García mandó la hoja de vida a Miami y luego, comentó el alcalde, “me notificaron que debido a mis ejecutorias como servidor público, mi trayectoria profesional y humana, determinaron hacerme entrega de dicho reconocimiento”.

Al preguntarle si tiene sentido que como servidor público reciba un Honoris Causa de una universidad cuyos títulos no son validados por el Mineducación, el alcalde contestó:

“Uno pensaría que una universidad con la trayectoria que tiene Logos University International no tendría ningún tipo de inconvenientes en el reconocimiento académico. El título honorífico del que se me hizo entrega se encuentra apostillado por dicha universidad en los Estados Unidos. Hasta el momento no había pensado en la debida homologación ante el Ministerio de Educación Nacional”.

Aunque un Honoris Causa no tiene que ser convalidado, suena extraño que servidores públicos reciban estos títulos de entidades que para ellos son desconocidas y que para el gobierno al que sirven no sean reconocidas académicamente.

Los funcionarios “ganan” imagen, cosa que aquí es relativa, y la “universidad” engorda un prestigio que le sirve para atraer a ciudadanos como Andrés Martínez Amaya y a los 101 graduados que no han podido convalidar sus títulos ante el Mineducación.

FUENTE EL COLOMBIANO

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