LOS FACTORES QUE PRESIONARÁN EL COSTO DE VIDA

LOS FACTORES QUE PRESIONARÁN EL COSTO DE VIDA

El próximo sábado el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), publicará el Índice de Precios al Consumidor (IPC) o inflación correspondiente al año pasado. Esto es, en la práctica, el aumento en el costo de vida, que al inicio del año tiene una tendencia al alza por los incrementos propios de la época. Sin embargo, son factores que no se pueden descuidar pues golpean directamente el bolsillo.

Las cosas van así: En la Encuesta Mensual de Expectativas Económicas elaborada por el Banco de la República, en diciembre, los 41 expertos que la respondieron calcularon que el indicador será 3,20 %, menor al 3,47 % que pronosticaron a comienzos de 2018.

Mientras se conoce el dato, es necesario anotar que el 20 de diciembre fue anunciado el aumento en el salario mínimo. Pasó de 781.242 pesos mensuales a 828.116, y se eleva hasta 925.148 al agregar los 97.032 del auxilio de transporte. En este caso, el aumento fue del 6%, mayor a las proyecciones del IPC, lo que significaría mejor capacidad adquisitiva y la probabilidad de un incremento mayor de los precios.

Los empresarios, que durante las negociaciones ofrecieron aumentar un 4 %, terminaron acogiendo el alza del 6 %. Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), sostuvo que los 46.874 pesos representan un esfuerzo grande del sector privado que apuesta por “construir un ambiente de concordia y que apunta a alcanzar las metas sociales más altas”.

Pero, ¿podría este ajuste presionar un aumento de los precios este año? Los analistas económicos de Bancolombia consideran que sí, aunque admiten que el efecto sería de baja magnitud.

El impacto radica en que al incrementarse el costo de la nómina para las compañías, estas podrían trasladar ese mayor valor, total o parcialmente, al precio de los productos que llegan al consumidor final.

Puntualmente, estos efectos recaerían principalmente en los índices de alimentos y productos no transables, afectados por la evolución de los precios de las comidas fuera del hogar y la tarifa de los servicios domésticos (ver Glosario y módulos).

La Ley de Financiamiento

Con la llegada de 2019 entró en vigor un nuevo esquema tributario en el país, que fue aprobado en diciembre por el Congreso. De la discusión hizo parte una propuesta que pretendía extender el Impuesto al Valor Agregado (IVA) al 80 % de los productos de la canasta familiar, la cual no trascendió.

No obstante, la iniciativa generó inquietud al punto que los investigadores económicos de Credicorp Capital llegaron a calcular que, de haberse aprobado esa modificación, la variación del IPC al cierre de 2018 habría sido cercana al 5,0 %.

Al no prosperar la idea, el recaudo proyectado por el Gobierno con la reforma impositiva de 14 billones de pesos se frustró y con el texto definitivo esa meta cayó a 7,1 billones. Lo que sí incorporó la Ley de Financiamiento fue un cambio del régimen del IVA aplicado a cervezas y gaseosas.

Específicamente, estos productos de la canasta pasaron a ser gravados con la tarifa general de 19 % en todas las etapas del proceso productivo (régimen plurifásico). “Como consecuencia, los precios a los consumidores podrían incrementarse, teniendo en cuenta que las comercializadoras minoristas estarían sujetas a dicho impuesto”, anotó en un informe sobre riesgos inflacionarios, el área de investigaciones de Bancolombia.

Tras la sanción presidencial de la reforma el 28 de diciembre, la nueva carga tributaria a estas bebidas (con la que se espera recaudar 910 mil millones de pesos) será un factor inflacionario real para este año, pero su impacto en la economía familiar aún es incierto toda vez que el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) actualizará la canasta familiar para introducir un nuevo esquema de cálculo para el IPC.

Esa actualización ahora tendrá en cuenta, entre otros, el gasto de los hogares en restaurantes, cines y los pagos que se hacen por servicios como internet, conocidos como “los nuevos hábitos de consumo”.

Entendiendo que en esta modificación los alimentos cederían participación dentro del total de gastos de los hogares, el efecto del alza en los precios de las gaseosas y cervezas presionaría la inflación en aproximadamente 0,1 %, según las estimaciones del Grupo Bancolombia. A esto se sumarían los “nuevos” productos como parte del consumo, lo que podría aumentar este porcentaje.

El Niño, ¿moderado?

Andrés Langebaek, director de Estudios Económicos del Grupo Bolívar, sostuvo que la ocurrencia de El Niño tendría consecuencias de corto plazo sobre la producción agropecuaria y sobre los precios de los alimentos.

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) indicó que le fenómeno climático está en su fase inicial de desarrollo y el Ministerio de Medio Ambiente prevé un déficit en los niveles de lluvias cercano al 80 % a lo largo del primer trimestre de 2019.

En ese contexto, Langebaek considera que a partir de junio la inflación de alimentos aumentaría generando presiones sobre el IPC. “No debe olvidarse que cualquier pronóstico que pretenda incluir estos efectos contiene un nivel de incertidumbre que refleja la compleja naturaleza de la interacción entre el clima y las variables económicas”,. concluye el analista económico.

FUENTE EL COLOMBIANO

Share This