Leopoldo no pierde su voz de libertad

Los pocos que tienen acceso a la celda donde se encuentra recluido Leopoldo López hablan de una persona que, aunque golpeada por 365 días de un encierro calificado a nivel internacional como injusto y politizado, se encuentra aún motivada para luchar por las libertades democráticas que ve negadas actualmente en Venezuela.

López cumple hoy un año en prisión por supuestamente “incitar a la violencia” en su llamado a las protestas opositoras y estudiantiles del 12 de febrero de 2014. Recordadas son las imágenes de su entrega a las autoridades, después de una semana de intensa presión mediática y política por parte del régimen chavista.

Pasado ese tiempo, ¿sigue teniendo López esa influencia que tuvo para suscitar el inicio de un momento histórico de movilizaciones? En diálogo con EL COLOMBIANO, Jesús Castillo Molleda, politólogo y docente de la Universidad del Zulia, se refirió al tema.

“En 2014, antes de su captura, era un líder político de mediana importancia, miembro de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), y coordinador del partido Voluntad Popular, que no es una bancada mayoritaria. Tras el 12-F, rompió con la hegemonía de Henrique Capriles Radonski en la oposición, y se convirtió en un dirigente más de una oposición fragmentada”, explicó.

“Después de las marchas se habla de un ala radical frente a un ala moderada de los opositores. Y sin un líder predominante entre Capriles, López, Antonio Ledezma, María Corina Machado y Henri Falcón”, agregó.

“Hoy en día, a pesar del apoyo que tiene en la oposición radical y a nivel internacional, no puede hacer mucho. Aún en caso que lo dejaran libre está inhabilitado para realizar política. Por otra parte, considerando la división que existe en la MUD, hay sectores dentro de la misma a los que les conviene que siga encarcelado”, concluyó.

Miguel Ángel Román, periodista y conductor del programa Café y Noticias, agregó otros problemas que enfrenta el político. “Está casi completamente incomunicado, y ha denunciado reiteradamente actos de intimidación, redadas contra su celda y ataques de ruido para no dejarlo dormir y afectarlo psicológicamente. A pesar de todo esto, tal como me han expresado su esposa y abogados, se mantiene fuerte de carácter y ha aprovechado el tiempo para leer”, aseguró.

Entre el embrollo que vive López, ha aparecido con fuerza la figura de su esposa,Lilian Tintori, como persona que puede enarbolar su bandera no obstante todos los impedimentos y vejámenes a los que lo expone el régimen chavista.

“Tintori se ha convertido en una voz de él, pero también se ha mostrado como una mujer que tiene destrezas en la política, capitalizando sectores que se sienten identificados con sus ideas, incluso por encima de María Corina Machado”, explicó Castillo.

A pesar del sufrimiento, de la oscuridad de su celda y de esa especie de destierro que vive desde la prisión de Ramo Verde, López ganó en apoyo internacional, popularidad en sectores de la oposición, recursos económicos para mantener vigente a su partido político, y con Tintori como líder a nivel nacional. El resultado de su lucha no está escrito.

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