Oct 7, 2014

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La izquierda devolvería el poder a la derecha en Brasil, si hay alianza

De llegar a obtener el apoyo de la izquierdista Marina Silva, el candidato Aécio Neves se aseguraría 22 millones de votos, suficientes para ganar.

 

Por su rápido ascenso político, Marina Silva fue llamada el “huracán”. Pero los ataques de los partidos tradicionales, divisiones internas de su movimiento, sus posturas religiosas y hasta llorar por las críticas fueron vientos en contra que no solo frustraron su aspiración presidencial, sino que le dieron vida al candidato de la derecha brasileña, que hasta la hora de apertura de las urnas parecía un convidado de piedra.

Así, la final inédita entre dos candidatas de izquierda, y ambas mujeres, Silva y Dilma Rousseff desaparece y crea un nuevo escenario político en el que, paradójicamente, la izquierda liderada por la primera se convertiría en el gran obstáculo para la reelección de Dilma.

Este panorama, impensado para los brasileños hasta el domingo al salir a flote los resultados electorales, deja a Silva en la dura encrucijada de mantener al país en manos del proyecto que inició Luiz Inacio Lula o alejarse del mismo.

Silva emergió como alternativa renovadora de la izquierda, tras la muerte en agosto del candidato del Partido Socialista Brasileño, Eduardo Campos.

Con un discurso ecologista y crítico de la “vieja política” que representan el Partido de los Trabajadores (PT) y el Partido de la Social Democracia Brasileña (Psdb), Silva llegó a estar empatada técnicamente en el primer lugar de las encuestas electorales con Rousseff.

Pero según analistas políticos como Antonio Carlos Mazzeo, politólogo de la Universidad Estatal Paulista, su imagen se desinfló en las últimas semanas “frente a la maquinaria de los candidatos Rousseff y Aécio Neves”, quien sorprendió al ganar el segundo lugar en las votaciones.

El poder de la crítica
“Marina cayó porque fue duramente atacada por la campaña de Dilma y no consiguió responder, al ser señalada como cercana a los bancos. Pero también cometió errores con su programa de gobierno”, explicó el politólogo de la Universidad de Brasilia, David Fleischer.

Se refiere a posturas como apoyar el matrimonio homosexual, y luego cambiar de parecer por críticas de líderes evangélicos, la religión que profesa.

“Le faltó consistencia en temas clave. No fue clara al decir cómo formaría alianzas para garantizar la gobernabilidad, cuál sería su relación en el Congreso ni con los bancos”, indicó André Cesar, analista político de la consultora Prospectiva.

Los analistas también concluyen de que la actual presidenta tuvo una sexta parte de propaganda política que Silva, por sus alianzas partidarias.

La derrota de Silva da oxigeno al Partido de la Social Democracia Brasileña, que con Aécio Neves tratará de devolverle la presidencia.

El exsenador y exgobernador de Minas Gerais se le considera un hábil político que defiende el gobierno descentralizado, la reducción de la burocracia y que ganó votos al ofrecer un “plan económico” para superar el bajón económico de Brasil, que atribuye a la mala gestión de Rousseff.

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