Jul 7, 2014

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La Guachafita, serie web hecha en el colegio

Universidad e institución educativa se unieron para crear una comedia que ya se puede ver en Youtube.

Una tarde mientras recibían clase, Gerson Alzate se encontraba hablando con sus compañeros al fondo del salón, cuando la profe les dijo “¡ey chicos dejen la guachafita allá atrás…”.

Esa palabra con la que la docente se refería al bullicio que hacían los chicos de grado once de la Institución Educativa Aures, le quedó zumbando en la mente.

Palabra con la que bautizarían más adelante la serie web humorística que produjeron y en la que cuentan las vivencias de un primíparo en su primer día en la universidad.

El proceso 
Para llegar al primer capítulo y piloto de la Guachafita, la primera serie web realizada por estudiantes de un colegio público, hubo todo un proceso donde estuvieron involucradas unas 14 personas: seis estudiantes de último semestre de Comunicación Social de Eafit y ocho jóvenes de Aures.

“En el colegio tenemos el laboratorio audiovisual al que llamamos Aulab. Allí se reúnen diferentes trabajos: la emisora, el periódico virtual y un canal de Yotube donde se encuentra ahora el primer capitulo de la serie”, expone Gerson, director de Aulab.

Con apoyo de los chicos de la Universidad Eafit, Aulab inició el proceso para crear la serie, que en un principio no tenía ni pies ni cabeza.

Camila Díaz, estudiante de último semestre de Comunicación Social y otros compañeros hicieron de profes para dar esos detalles teóricos a lo que luego se convertiría en la guachafita de la web.

“Nosotros estábamos viendo una materia que se llama seminario de investigación 2 con el profeMauricio Vásquez. Él nos propuso trabajar con los chicos del colegio Aures en un proyecto que en ese momento no estaba bien definido. Lo que hicimos fue darles clases para que profundizaran en la parte técnica, en la narrativa. Así fue creciendo lo que es ahora la Guachafita”, explica Camila.

Cómo se hace la planimetría, qué es un libreto y otros interrogantes se fueron profundizando para iniciar el proceso de grabación.

En ese momento hubo un corto circuito, pero de los buenos. Los muchachos de bachillerato y los de universidad se reunieron para pensar cómo sería esa serie web.

¡A trabajar…
Se dividieron en tres grupos: preproducción, producción y posproducción. Todos revueltos pensando en la historia que daría vida al nuevo proyecto que duró dos meses, aunque la grabación del mismo se hizo en un solo día.

“Lo que ellos querían era una serie humorística, con comedia, pero no había idea argumental. Y aunque en el principio eran un poco tímidos se soltaron y dieron grandes ideas de personajes como el puertorriqueño o la abuelita que quedaron en este piloto”, indica la futura comunicadora social.

La Guachafita se burla de la cotidianidad, de lo que ya tiene un estereotipo. Por eso, el chico que llega a la universidad y que tiene como expectativa llegar en su carro, tiene como realidad su llegada en bus de Circular con la abuela.

El proyecto fue presentado a Medellín Ciudad Inteligente, donde también apoyaron el proceso.

Aprendiendo juntos
Lo mejor del trabajo, dicen las dos partes, es el aprendizaje mutuo.

Todos tienen algo que enseñar y así como los estudiantes universitarios dieron sus conocimientos, los alumnos de once también tenían sus datos y aprendizajes que demostrar.

“El reto fue desarrollar un proyecto que fuera realmente útil para esa comunidad, pues no solo se trataba de desarrollar el producto, sino que la idea también era convertir a los estudiantes de Aures en formadores de otros estudiantes”, manifiesta el docente Mauricio Vásquez.

Aprendieron a ser pacientes a ser docentes y a conocer las palabras que unos y otros usan para expresarse y para llegar a consenso en el idioma que hablarían los actores en la serie. Un trabajo conjunto.

En el futuro
Según sus creadores, la Guachafita no tiene tope. Este es el primer capítulo de una serie que esperan siga creciendo en producción.

“Nosotros tenemos el proyecto abierto a toda la institución educativa. Desde sexto a once el que quiera participar es bienvenido. Ahora terminamos nuestro bachillerato, pero la idea es que sigamos vinculados a Aulab y que dejemos a otros estudiantes de grados anteriores a cargo. Dejar la semilla”, asegura el Gerson.

Quedan todas las oportunidades para estos chicos seguir creciendo como profesionales ya sea en comunicación o cualquier otra carrera, ya que lo que aprendieron con este trabajo les dará la capacidad para obtener mejores resultados en su vida.

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