LA FLA PAGÓ $7.000 MILLONES POR SELLOS ANTIFRAUDE DE ORIGEN DUDOSO

LA FLA PAGÓ $7.000 MILLONES POR SELLOS ANTIFRAUDE DE ORIGEN DUDOSO

La estatal Fábrica de Licores de Antioquia (FLA) dio muchas vueltas para que le hicieran 26 millones de sellos antifraude para sus botellas de aguardiente: firmó un convenio de $7.000 millones con la Imprenta Nacional, que no era experta en el tema; esta contrató, a dedo, a una empresa privada, Accesos Holográficos, que aseguró haberlos mandado a fabricar en Suecia.

Sin embargo, ninguna de las tres empresas mostró copia de los registros de importación de las etiquetas que, en concepto de Rentas Departamentales, no cumplen con su propósito, porque se pueden quitar de los envases del licor lícito y luego se podrían poner en el “guaro” adulterado.

Juan Carlos Sánchez Sánchez, oficial retirado de la Armada Nacional, que dijo tener 18 años enfrentando a las mafias de la falsificación de productos, relató que el negocio comenzó a gestarse a comienzos de 2017, con una llamada que él hizo a la FLA. En Mercadeo le indicaron que el tema era del resorte del gerente General, Iván Correa Calderón, con quien luego se sentó en un comité en el que también estuvieron directivos de la Jurídica y Producción.

La tecnología lenticular que ofreció, patentada por Rolling Optics, de Suecia, atrajo la atención del gerente General de la licorera antioqueña. La mayor virtud del sello, según comentó el empresario, es que a simple vista el consumidor identifica el producto legal. Esto, gracias a la palabra “original” que se ve en holograma en el fondo y que se acompaña con un logo de la FLA, no tridimensional, sino plano. La licorera le pidió cotizaciones y precisiones sobre la implementación y la capacitación de los distribuidores y de las autoridades que tienen la tarea de meter en cintura a los ilegales.

“Empezamos a armar el proyecto como tal. Eso duró desde febrero, más o menos que empezamos, hasta que lo concretamos en agosto, con un contrato”, aseguró en entrevista personal Juan Carlos Sánchez Sánchez, responsable en Suramérica de los negocios del grupo empresarial mexicano Accesos Holográficos, quien dijo haber tocado también las puertas de las licoreras de Caldas, Valle y Cundinamarca.

“Accesos Holográficos Sucursal Colombia no tocó las puertas de la FLA”. La afirmación es del gerente General de la licorera, Iván Correa Calderón, quien negó haber participado en esas reuniones del 2017 con los empresarios privados. La declaración oficial del funcionario llegó en un archivo de Word, que al mirar en sus propiedades identifica como autor del documento a “Juan Carlos Sánchez Sánchez”.

El archivo aparece como modificado por Santiago Arango Ríos, abogado de la Jurídica de la FLA. Tanto el jurista, como el gerente General, dijeron no conocer a Sánchez Sánchez, un personaje que según el área de Nómina no labora en esa industria licorera.

¿Qué hay detrás?

Aunque Accesos Holográficos reconoció haber adelantado todo el negocio, la FLA no la contrató directamente. Para entregarle el contrato, la licorera utilizó la mediación de la Imprenta Nacional de Colombia, que carecía de experticia en esa materia.

En los estudios previos del contrato, funcionarios de la FLA conceptuaron que, de 8 proveedores de sistemas de seguridad analizados, “el ofrecido por la Imprenta Nacional ofrece la mejor tecnología”. A la hora de justificar esa negociación, se afirmó que la Imprenta “cuenta con la patente de la tecnología de imagen lenticular”.

El convencimiento era tal, que Luis Pérez Gutiérrez, mandatario regional, sugirió en Consejo de Gobierno, del 12 de julio de 2017, “que se implemente esta tecnología como reemplazo de la estampilla en Antioquia que es donde más se falsifica el aguardiente”.

Se confirmó con Octavio Villamarín Abril, gerente General de la Imprenta Nacional desde el 4 de septiembre de 2018, que la entidad no tiene la patente de las etiquetas de seguridad con tecnología micro-óptica de Rolling Optics. En los archivos de la empresa lo que sí reposa es una autorización de esa firma sueca a la Imprenta “para comercializar” tales etiquetas.

Usar a la Imprenta como un intermediario que no agrega valor le costó a la FLA más de $787 millones, que se explican así: el convenio con esta compañía estatal se firmó el 3 de agosto de 2017, por $7.000 millones. Y, el 31 de agosto de 2017, Accesos Holográficos sucursal en Colombia firmó por $6.212.266.500 el contrato con la Imprenta, una entidad pública que, vale decir, en ese momento era gerenciada por Jaime Oswaldo Neira La Torre, hoy investigado por la Procuraduría por presuntas irregularidades en la contratación de los años 2016 y 2017.

El gerente de la FLA no mencionó un solo beneficio de esa intermediación. Solo dijo que “la Imprenta Nacional de Colombia actuó como contratista, en virtud de un contrato interadministrativo”.

La Imprenta “no encima”

Según los informes de Henry Vásquez Vásquez, supervisor del convenio con la Imprenta, la FLA recibió los sellos antifraude entre el 18 de octubre y el 6 de diciembre de 2017. En recientes declaraciones a medios masivos, Iván Correa Calderón aseguró que en el mes de noviembre de 2017, y como pasa en todo comienzo, “unos sellos se despegaron”.

Lo que para el servidor público son “unos sellos”, para Juan Carlos Sánchez Sánchez y otros directivos de su grupo empresarial, como Humberto Bríñez Guzmán y Hanssen Andrés Bravo Mira, era el 20% de la producción, o sea más de cinco millones de sellos antifraude “no conformes”, en lenguaje técnico, o defectuosos, en palabras sencillas. Para intentar salvar la situación, se forraron los sellos antifraude malos con una etiqueta transparente.

La FLA ordenó que se retiraran todos los sellos. Los directivos de Accesos Holográficos afirmaron que se destruyeron los “no conformes”, o sea más de 5 millones, y se acordó importar, no la diferencia, sino otros 26 millones, nuevos, para evitar futuros inconvenientes. “Perdimos plata” y “prácticamente no hubo sobrecostos para la FLA”, aseguró Sánchez Sánchez.

“Nos los repusieron todos”, manifestó a otros medios informativos Iván Correa Calderón, al destacar que ante los problemas vinieron los de la Imprenta “con el productor suizo que les hizo los sellos y acá en la Fábrica de Licores nos los pusieron todos. Incluso, la Imprenta Nacional nos encimó cerca de un millón de sellos más”.

Tal regalo es la confesión de un presunto detrimento patrimonial de $267 millones para la Imprenta. Al ser consultado, el actual gerente de la empresa estatal dijo que “al respecto no tenemos conocimiento. La Imprenta Nacional no encima”.

¿Y cómo quedaron las relaciones entre las dos empresas?

El 29 de octubre de 2018 Iván Correa Calderón, gerente de la FLA, le manifestó a Octavio Villamarín Abril su intención de celebrar un nuevo contrato, a lo que Villamarín le respondió, el 21 de noviembre, que la Imprenta “no se encuentra interesada”.

¿Los sellos sí son suecos?

A la pregunta ¿en dónde fueron impresos los 52 millones de sellos antifraude?, el gerente de la FLA señaló que “los identificadores de seguridad no fueron impresos”. Al insistirle por el nombre del fabricante y por los registros de importación, el funcionario indicó que “nuestro contratista fue la Imprenta Nacional de Colombia”.

A la Imprenta se le hizo la petición, esta última se la trasladó al contratista al que le pagó más de $6.212 millones y recibió de Juan Carlos Sánchez Sánchez este mensaje: “los procesos de importación se realizaron conforme a las normas aduaneras vigentes y los registros de importación correspondientes están debidamente registrados en el Incomex”.

Se le hizo notar a Sánchez Sánchez dos cosas: una, que Accesos Holográficos sucursal en Colombia no registra importaciones en 2018 y, en 2017, se da cuenta de un valor de US$56.500, que son menos de $170 millones. Y, segundo, que el Incomex es una entidad que murió hace 18 años. Al pedirle, de nuevo, los registros de importación, el contratista expresó que “la única persona autorizada para hablar en nombre de la compañía es el representante legal, Sr. Humberto Bríñez. Por lo anterior, absténgase de seguirme enviando mensajes”.

A Bríñez se le envió el mensaje de su colega y se le solicitó copia de los registros de importación. Su respuesta aumentó el enigma sobre el supuesto origen sueco de los sellos antifraude de la FLA: “por decisión de nuestros abogados el tema de la información solicitada por parte suya a nuestra empresa no será posible enviarla, debido a que es un tema de un proyecto de seguridad no podemos facilitar a un particular este tipo de información. Solo si una autoridad colombiana nos lo pide con la debida justificación estudiaremos la petición”.

Bríñez concluyó diciendo, textualmente, que “no vemos con buenos ojos el manejo de esta información por un particular. Estamos dentro nuestro derecho a mantener esa información en reserva”

“Los sellos antifraude no se levantan ni un milímetro”, sostiene la empresa Accesos holográficos sucursal en colombia

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El 3 de diciembre de 2018, en entrevista personal, Humberto Bríñez Guzmán, representante legal de Accesos Holográficos sucursal en Colombia, aseguró que los sellos antifraude entregados a la Fábrica de Licores de Antioquia (FLA) “no se levantan ni un milímetro”.

Tanto Bríñez, como Juan Carlos Sánchez Sánchez y Hanssen Andrés Bravo Mira, miembros del mismo grupo empresarial, afirmaron que todos los sellos malos fueron destruidos y que, por lo tanto, daban la seguridad de que el segundo lote de 26 millones de sellos, que fueron importados de Suecia, ya no tenían problemas.

Este diario les mostró un video, realizado el 30 de noviembre de 2018 en un almacén de cadena, en el que se aprecian sellos antifraude con distintos niveles de desprendimiento, otros que se levantan con una mínima presión de la uña, unos más que se rasgan como si fueran de papel y hasta etiquetas que, para evitar un mayor deterioro, fueron recubiertas con celofán, situación en la cual se pierde el holograma con la palabra “original”.

“No he visto eso en mis almacenes de cadena. Lo que sí he visto es que cuando se intenta levantar cómo se revienta la etiqueta. Fue un intento de desprendimiento de las etiquetas y queda claro en el video que se rompen y cumplen con su función de seguridad”, afirmó Juan Carlos Sánchez Sánchez.

“Qué buen video. El identificador de seguridad se rasgó. Cumplió su objetivo”, nos expresó vía Whatsapp el gerente general de la FLA, Iván Correa Calderón.

El video también fue compartido con el gobernador de Antioquia, Luis Pérez Gutiérrez, quien se limitó a reportar que “Iván Correa me dijo hace una semana que no había ya problemas y que cualquier inconveniente que surgió en el pasado fue pagado por el contratista”.

Para José Leonardo Sánchez García, presidente de Sintrabecólicas seccional Medellín, en la propia FLA los sellos se desprenden. “Esa plata se perdió, como ocurrió en el gobierno de Luis Alfredo Ramos con los $17.000 millones que pagaron por unos sellos termoencogibles. Eso lo hizo Figurazione, una compañía en la que trabajó uno de los señores que hoy está con Accesos Holográficos”. Se refiere a Hanssen Andrés Bravo Mira, quien al ser consultado señaló que “sí señor. Trabajé antes con otra empresa que también son expertos en impresión de seguridad”.

Los problemas del levantamiento de los sellos antifraude que llevan las botellas de aguardiente de la FLA, fueron corroborados también en los supermercados Boom y Pacardyl, de la Central Mayorista de Antioquia. El abastecedor de estos comercios es la Esquina Azul, en donde su administrador comentó que la mala calidad de los sellos ya la había detectado. Su preocupación es que estas etiquetas terminen pasando a licor adulterado, dado que, con cuidado, se desprenden completas.

En Rentas Departamentales, la dependencia de la Gobernación de Antioquia encargada de combatir a los productores y comercializadores ilegales de licor, su titular, Norman Harry Posada, afirmó que “el método es seguro, si cumpliera. El problema es que no está cumpliendo. Frente a la destrucción, no me cumple, que era lo que se había hablado. La adhesión debería ser tan fuerte, que no permitiera el arrancado completo, ni que permitiera volver a pegar el sello. Esto, con el trajín del comercio, se cae”.

FUENTE EL COLOMBIANO

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