Jul 28, 2015

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La Escombrera, intento de búsqueda que tardó 13 años

La Escombrera, intento de búsqueda que tardó 13 años

Las palas, picos y hachas reposaban, sin estrenar, a 50 metros de ella. Para María Graciela Builes, esas herramientas, 30 por lo menos, desenterrarían su ilusión, la esperanza que en 13 años se le escapó varias veces.

No duda de que su hijo, Orlando Builes, desaparecido una tarde del año 2002, tras ser raptado por un grupo armado, esté sepultado en los 24.000 metros cúbicos de tierra y escombros esparcidos por las 190 hectáreas del lote conocido como La Escombrera.

El muchacho, en ese entonces de 22 años y empleado de una fábrica de arepas, es una de las más de 90 víctimas que esperan hallar en el terreno que ayer recibió de parte de sus dueños —Arenera El Cóndor— la Fiscalía y la Alcaldía para, a partir de mañana, removerlo y adelantar allí las labores de exhumación.

Con dolor de madre y por momentos reflejando estar vencida por la desesperanza, desestimó la prudencia de los investigadores y autoridades que advirtieron, ayer, sobre las dificultades de la búsqueda.

“Es como encontrar una aguja en un pajar. Lo más fácil sería, como algunos sugieren, declarar este sitio Campo Santo. Pero ese es el último recurso. Ahora queremos hacer el esfuerzo”, afirmó, Jorge Mejía, consejero para la Convivencia, Reconciliación y Vida de la Alcaldía de Medellín.

Los números que entregan los expertos no logran detener el anhelo de María Graciela ni de cerca de 400 familiares de desaparecidos, presentes en el acto protocolario de inicio de la excavación.

Según Mejía, el polígono (área) uno, donde iniciarán la búsqueda, “mide en perímetro 224 metros lineales y la zona delimitada son 3.700 metros cuadrados”. El trabajo, en esa primera fase, se estima que dure cinco meses.

“La sola excavación del punto (polígono) uno vale 1.100 millones de pesos, y en toda el área son 5.400 millones de pesos, recursos aportados por la Alcaldía”, añadió.

Dijo que esperan hallar 10 cuerpos en esa fase inicial.

Precedentes optimistas

Investigadores de la Fiscalía, estiman que cerca de 30 cuerpos han sido encontrado los últimos 12 años, en La Escombrera. Las mismas pistas que usaron para esos hallazgos serán las que pongan en práctica en la nueva búsqueda.

Testimonios de excombatientes del Eln y exparamilitares como Juan Carlos Villada, alias “Móvil 8”, del Bloque Cacique Nutibara, sirvieron para dar con los hallazgos.

Gustavo Andrés Duque Serna, fiscal especializado de la Dirección de Justicia Transicional, explicó que trabajaron con excomandantes de grupos ilegales de la comuna 13.

“Nos metieron por varios puntos y dijeron dónde los habían enterrado. Mientras purgan sus penas estas personas están colaborando”, añadió.

En la búsqueda, que iniciará en las próximas horas, trabajarán 20 funcionarios de la Fiscalía entre los que están un grupo de criminalística, ingenieros, geólogos y arqueólogos.

“De aquí, en los alrededores, en el cerro de Los 12 Apóstoles y en El Cebollal hemos hecho exhumaciones. Por la magnitud de la tierra solo a pico y pala es imposible encontrar cuerpos. Por eso le vamos a meter maquinaria pesada”, agregó.

Sobre el estado de los cuerpos, Duque previó que están fragmentados, pero confió en tener resultados positivos. “En otras partes donde el suelo tiene características más difíciles hallamos restos con 25 años”.

Las heridas de la guerra

Diagonal suyo, casi frente a la carpa donde María Graciela se refugiaba del intenso sol, el sacerdote jesuita y defensor de Derechos Humanos, Javier Giraldo, le recordó la penumbra vivida en aquellos tiempos de guerra en la comuna 13.

“Hoy vuelven a nuestra memoria las jornadas de mayo y octubre de 2002 en sus operaciones Mariscal y Orión, y los centenares de detenciones arbitrarias, torturas y montajes. Bombardeos indiscriminados, desapariciones, asesinatos y desplazamientos”, lamentó.

Atenta, estuvo Blanca Cecilia Tapias. Rememoró vestigios del conflicto que le costó la desaparición de una de sus hijas.

“El Eln hacía ‘festivales’ cerca a La Escombrera, en una cancha abajo. Repartían la cerveza que le robaban a los camiones que la distribuían y ese mismo día condenaban a muerte a seis o diez muchachos. Luego arrojaban sus cadáveres más arriba”, anotó.

Cerca de Blanca y María Graciela, siguen descargando las herramientas para las labores de exhumación. Hoy instalarán los campamentos para los expertos que participarán en las labores y llegarán las volquetas que esta vez no arrojarán más escombros y tierra encima de los cuerpos, sino que retirarán el material para su búsqueda .

FUENTE EL COLOMBIANO

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