Dic 4, 2014

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Gobierno y Farc ajustan ‘tuercas’ en la mesa para futuras crisis

La tensión y suspensión en la mesa de diálogos entre el Gobierno y las Farc, desencadenada por el secuestro del general (r) Rubén Alzate y dos acompañantes, fue superada luego de dos días de reuniones entre ambas delegaciones negociadoras, en las que se planteó una nueva hoja de ruta y se fijó la fecha para el reinicio de las conversaciones.

En el comunicado conjunto emitido ayer, Gobierno y Farc hablaron de “crisis superada”, y anunciaron que entre el 10 y el 17 de diciembre se realizará el ciclo 31—centrado en el desescalamiento del conflicto—, el 15 recibirán la primera delegación de organizaciones en el marco de la subdelegación de género, y el 16 de diciembre, recibirán la última delegación de víctimas.

Superado el escollo, el proceso de paz salió fortalecido, o por lo menos, muestra que es una mesa de diálogos sólida en la que ambas partes siguen dispuestas a llegar hasta el fin de la negociación.

En palabras del analista del conflicto armado, Juan Carlos Ortega, que Gobierno y Farc hayan superado la crisis rápidamente, “da la idea de que ninguna de las dos delegaciones quiere tirar lo avanzado en materia de negociación. La guerrilla por la liberación de los secuestrados, y el Gobierno en no pararse de la mesa”.

Ajustaron “tuercas”

El presidente Juan Manuel Santos celebró la reanudación del proceso de paz y calificó la decisión como un paso importante para la creación de un ambiente favorable que llevaría a un avance más rápido, “porque ese es otro de nuestros propósitos para finiquitar totalmente este conflicto armado y así ahorrarnos vidas, ahorrarnos sufrimiento y tener, por fin, después de 50 años, una paz en nuestro país”.

Pero para llegar al reinicio de los diálogos, ambas delegaciones centraron el encuentro en trazar las nuevas reglas de juego que giran en dos posiciones: ninguna de las partes se levantará de la mesa suceda lo que suceda en Colombia, y los países garantes tendrán un papel más activo de llegar a presentarse una nueva crisis.

En este camino analizaron esos puntos débiles y los ajustaron. En esos procesos, dice el excombatiente del Eln, Carlos Arturo Velandia —conocido como “Felipe Torres”—, “no se da una negociación de tú me das y yo te doy. Más bien se afinaron los términos sobre cómo van a transcurrir en adelante, las conversaciones”.

Y es aquí donde los países garantes (Cuba y Noruega), entran a cumplir el papel fundamental, discutido en dos reuniones previas por ambas delegaciones para el restablecimiento de las conversaciones.

En caso de presentarse una nueva crisis, los delegados de Cuba y Noruega serán los mediadores para que ninguno de los interlocutores deje la mesa de conversaciones.

Este es uno de los acuerdos nuevos salidos de esa reunión, afirma el analista del conflicto armado, Luis Eduardo Celis. Según el experto, los garantes tendrían por lo menos vos, “y servirían como una especie de consejeros a los que se acudiría para discutir temas, o poner en conocimiento, los puntos en los que no hay consensos y llegar a una mejor solución por la vía negociada”.

La segunda crisis del proceso de paz—y la más compleja a lo largo de la negociación— fue superada en tiempo récord. Dos conclusiones salen de la suspensión: la crisis fortaleció la mesa y permitió conectar los canales de comunicación entre las delegaciones, y la certeza de que se llegará a la firma del acuerdo final, pase lo que pase en lo militar y en la confrontación en el país.

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