Jul 7, 2014

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Futbolista iraquí cambia las canchas por la lucha

Ali Adnan, tentado por varios clubes europeos y jugador asiático del año en 2013, decidió luchar contra los yihadistas que ocupan parte de Irak.

Ali Adnan Kadhim al-Tamimi, más conocido como Ali Adnan, lateral izquierdo del Rizespor, un equipo de la primera división turca, ha hecho una elección un tanto inusual. Este joven ha decidido abandonar temporalmente las botas de fútbol y volver a Iraq, su país natal, para luchar junto al ejército contra los yihadistas suníes.

No se trataría, según parece, de una estrategia propagandística del gobierno de Nuri al-Maliki, inmerso en una profunda crisis política. Ali Adnan se ha alejado de los campos de fútbol para explorar otros decididamente más sucios, peligrosos y dañinos.

El jugador fue uno de los protagonistas del Mundial Sub-20 que se jugó el año pasado en Turquía, en el que se reveló como la estrella de la selección iraquí, que acabó en cuarto lugar. En vez de disfrutar de las vacaciones después del campeonato, Ali Adnan ha decidido ayudar al ejército iraquí para combatir el avance del Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIL), que hace unos días se cambió el nombre por el de Estado Islámico (IS) y que proclama como propio un territorio que se extiende desde el norte de Siria hasta la provincia iraquí de Diyala.

“Además de ser un campeón, también es un héroe. ¿Quién, con su dinero y su carrera, haría una cosa así? Este país ya no es un país, hemos visto demasiadas cosas. Mi familia y yo somos cristianos y nos escapamos de Mosul (en el norte de Iraq), que ahora está prácticamente bajo el control del ISIL. El ejército iraquí nos ha abandonado, está desorganizado y no tiene ningún plan para frenar a los terroristas. Personas como Ali Adnan, que son una rareza, nos dan esa pequeña esperanza que necesitamos para seguir adelante”, dice Hassan, un médico de 42 años que ha encontrado refugio con unos quince miembros de su familia en Bashiqa, un importante centro de mayoría cristiana a poco más de 30 kilómetros de Mosul.

Este año el veinteañero lateral izquierdo del Rizespor ha hecho una temporada increíble: 31 partidos, 3 goles y 9 asistencias. Con su metro noventa de altura, Ali fue elegido por la Confederación Asiática de Fútbol como el jugador asiático del año en 2013, cuando sus goles llevaron a la selección iraquí a un cuarto puesto en el Mundial sub 20.

Se ha ganado así el interés de grandes clubes europeos, como Arsenal, Tottenham, Roma, Nápoles, Sevilla y Galatasaray.

Nacido en Bagdad el 19 de diciembre de 1993, a Ali Adnan el talento le viene de familia. Su padre, Adnan Kadhim, jugó en 1977 con la selección de Iraq en el Mundial Sub-20, mientras que su tío Ali Kadhim, campeón de la selección en los años setenta y ochenta, es considerado uno de los mejores delanteros de la historia del fútbol iraquí.

“De tal palo, tal astilla. Todavía recuerdo a su tío sembrando el pánico entre la defensa contraria. Ali Adnan está destinado a hacer historia. Mi hijo mayor, Rashad, que tiene 15 años, es fan suyo. Siempre dice que quiere llegar a ser como él, sobre todo ahora que ha decidido regresar a casa y luchar contra las milicias del ISIL. Aquí somos todos chiíes, nos fuimos de Mosul porque de lo contrario nos hubieran matado a todos como perros”, dice Asif, que junto con más de mil de sus compatriotas chiíes ahora vive en una mezquita adaptada como campo de refugiados en la carretera que une Mosul con Erbil, la capital del Kurdistán iraquí.

Ali es un jugador muy técnico, con fuerza y con un chute excelente, con profundidad y habilidad en la banda. También destaca en las jugadas a balón parado por su precisión y potencia. Sus cualidades han llevado a los medios de comunicación turcos a apodarlo “el Gareth Bale de Asia.”

Gracias a su aportación en el Mundial Sub-20 del 2013, Ali Adnan se ha ganado la nominación a joven jugador asiático del año.

El agente del jugador, Mohammad Najim, ha afirmado recientemente que Ali Adnan se quedará en Iraq sólo durante la pausa estival, y ha añadido que su futuro profesional podría estar en España o Inglaterra.

“Es un jugador distinto a los que suelen aparecer en las portadas de las revistas, en los locales de moda o en los balnearios más lujosos. Ali Adnan ha decidido aparcar su carrera y poner en peligro su vida. Está determinado a luchar. No está allí para hacer bulto. Para los jóvenes es un ejemplo a seguir. No se habría sentido a gusto lejos del sufrimiento de su pueblo. El balón y las celebridades pueden esperar”. Lo dice convencido Abdul Hazeem, de veintinueve años, estudiante universitario de Economía en Qaraqosh, otra ciudad de mayoría cristiana que ha sido víctima de las granadas lanzadas por el ISIL.

Sus fans y el mundo del fútbol esperan que “el héroe de guerra” Ali Adnan vuelva para convertirse en “héroe del balón”. Tal vez son dos cosas bien distintas, pero sin duda para este joven y prometedor lateral iraquí son igual de importantes.

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