Feb 5, 2015

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Fiasco venezolano en promoción de su imagen internacional

Fiasco venezolano en promoción de su imagen internacional

¿Accidente o ironía? Esa fue la pregunta que se hizo Jim Wyss, jefe para la zona andina del diario Miami Herald, al ver que una foto suya, tomada en 2013, cuando salió expulsado de Venezuela, 48 horas después de haber sido retenido e interrogado, en un cuarto sin nomenclatura, por los servicios de inteligencia de ese país, fue utilizada por las autoridades de turismo para ilustrar una campaña que reza: “Amamos a Venezuela por recibir a extranjeros como a uno de los suyos”.

La imagen, en la que aparece Wyss, abrazado a una colega, expresando su felicidad por salir de la pesadilla a la que fue sometido, circuló en Twitter desde la cuenta de Telesur, con otras alusivas a la misma iniciativa, hasta que Wyss le preguntó por la misma vía a la cadena de televisión sobre lo que consideró un exabrupto. Horas después la imagen desapareció de la cuenta del canal y, hasta la fecha, el periodista no ha recibido explicación alguna.

Con buen sentido del humor o cargado de un positivismo absoluto, el reportero, en diálogo con EL COLOMBIANO dijo: “tengo que pensar que alguien dentro de Telesur tiene un fantástico sentido del humor negro o que fue una gran metida de patas”.

“Mis amigos me alertaron desde el jueves pasado. Me dijeron que mi fotografía estaba circulando con la campaña promocional de Venezuela; verifiqué y lo que encontré me pareció fantásticamente absurdo. Me causó mucha impresión porque la fotografía fue tomada en noviembre de 2013 en Miami por Carl Juste, un compañero del diario, justo cuando salí del país latinoamericano. En ese contexto, el mensaje de la campaña publicitaria no tiene nada que ver”, relató Wyss.

El reclamo del periodista radicado en Bogotá hace 4 años se volvió viral en las redes sociales y hoy es tema de numerosos medios en todo el mundo, incluidas las versiones digital e impresa de The New York Times y en la web de la BBC. También se volvió noticia la falta de respuesta de la cadena televisiva.

Metida de patas

Vanessa Silva, periodista venezolana que trabajó durante años en Globovisión antes de que cambiara de administración, no cree que el hecho haya sido intencional.

“No creo que por hacer una ironía, la cadena quiera quedar mal como empresa y como canal de televisión. Ellos como medio de comunicación no pueden hacer esa burla, me parece demasiado descabellado pensar que fue algo así. Pienso que fue algo tan sencillo como que alguien dijo: ‘hay que hacer una campaña’, y la persona no tuvo más remedio que buscar en las imágenes de Google “extranjeros en Venezuela” y elegir esa foto, que es una de las primeras 20 fotos que salen en la búsqueda”, dijo.

“Supongo que no fue hasta que el mismo Wyss se dio cuenta y se quejó, que Telesur se percató del error, quitaron la foto y ni siquiera se pronunciaron”, agregó Silva.

Contra-imagen

El incidente con la fotografía de Wyss tuvo un efecto contrario al de la campaña que busca mejorar la imagen de Venezuela: revivió las angustiosas horas que pasó el periodista mientras estuvo retenido por, simplemente, hacer su trabajo, y puso el foco en la detención, la semana pasada, de los funcionarios de Farmatodo, la mayor cadena de farmacias en Venezuela.

Las autoridades iniciaron el fin de semana el procedimiento administrativo y citaron a declarar al presidente ejecutivo y a seis gerentes del grupo. Hoy continúan detenidos dos de ellos.

“Hoy en día termina presa cualquier persona en Venezuela como vimos con los directivos de Farmatodo. Ahora no se llaman detenidos; estás ‘invitado a declarar en el Servicio de Inteligencia Bolivariano’. Entonces, pasan más de 24 horas ‘declarando’ en unas condiciones pésimas y sin garantías judiciales”, explicó Silva.

A Wyss lo interrogaron durante horas y sin garantías judiciales pero “el inspector”, como se hacía llamar el hombre que custodiaba y hacía las preguntas al periodista retenido en una habitación de una casa sin nomenclatura, tenía la instrucción de “no tocarlo ni con el pétalo de una rosa”.

“Me trataron bien pero me dio mucha curiosidad cuál hubiera sido el trato si no le hubieran dado esa orden. Lo peor de las 48 horas allí es que nadie sabía dónde estaba, no podía llamar. Mis jefes y mis seres queridos estaban preocupados”, relató el periodista, cuyos líos comenzaron el jueves 8 de noviembre, cuando se encontraba en la población fronteriza de San Cristóbal, en el estado Táchira.

“Yo había hecho una serie de artículos sobre el contrabando. Estaba buscando estadísticas y me dijeron que la Guardia Nacional Bolivariana era la fuente indicada. Me comuniqué con la jefatura de la Guardia ahí en San Cristóbal y me invitaron a pasar para recoger los datos y hablar con un general”, recordó Wyss.

“Me identifiqué como periodista y estuve esperando unas tres horas. Luego dije que me tenía que ir y me dijeron que no podía. Me entregaron a los de contrainteligencia militar, me llevaron a una casa sin nomenclatura, en medio de la ciudad. No estuve esposado pero sí estuve encerrado en un cuarto. Me preguntaron qué hacía en Venezuela y quién estaba pagando mi viaje. Revisaron todas mis fotografías, ingresaron a mi computador e hicieron copias de mis contactos”, continuó.

“Fui trasladado al día siguiente a Caracas, al centro de detención para inmigrantes. En el trayecto sentí mucho temor: me pusieron un chaleco antibalas, me acostaron en el asiento trasero de un carro sin decirme a dónde íbamos, me llevaron a un aeropuerto y el boleto para subir al avión decía que mi nombre era Juan Salcedo. No sabía que estaba pasando”, dijo.

“Ya en Caracas me entregaron a los agentes migratorios. Allá pasé la segunda noche, rodeado de sirios, palestinos y colombianos con un gran sentido de solidaridad. Era impresionante y llamativo el sentido de solidaridad. Al otro día ya estaba en Miami”.

Al regresar Wyss volvió a la vida, abrazó a su colega, cerró sus ojos emocionado y llegó la foto, la misma que curiosamente Telesur empleó para promocionar a Venezuela, para expresar la gran felicidad de los extranjeros de visitar su territorio. ¿Ironía o fiasco?, una pregunta que no tiene respuesta del órgano oficial chavista.

¿Cuál fue la razón de la detención de Wyss en 2013? ¿Por qué intervino la Contrainteligencia Militar venezolana? Esas preguntas nunca tuvieron respuesta, como probablemente sucederá con la que el periodista estadounidense no puede sacarse de la cabeza por estos días: Señores de Telesur, ¿fue accidente o ironía?.

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