EUROPA ALZA SU VOZ CONTRA MADURO, PERO NO DEMASIADO ALTO

EUROPA ALZA SU VOZ CONTRA MADURO, PERO NO DEMASIADO ALTO

Un exceso de diplomacia o una oportuna mesura al tono beligerante de los últimos días, son las dos interpretaciones que dividen a los expertos tras los pronunciamientos hechos ayer por la Unión Europea sobre la crisis en Venezuela.

Por una parte, el Parlamento Europeo –una de sus tres instituciones principales, la que representa directamente a los ciudadanos– reconoció al opositor Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela. Con 439 votos a favor y 104 en contra, la mayoría de los diputados consideraron, en la misma línea de los gobiernos de Estados Unidos y gran parte de América Latina, que la reelección de Nicolás Maduro en 2018 se dio en unos comicios ilegítimos.

La decisión, aunque con pocos efectos prácticos, como señala Rafael Piñeros, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Externado, representa un mensaje más directo del emitido horas después por la diplomacia oficial de la Unión Europea, encabezada por la italiana Federica Mogherini.

Tras una reunión ayer de los cancilleres de los 28 estados miembros fijaron un plazo de 90 días a Maduro para que convoque a elecciones presidenciales, pese a que esta semana el mandatario venezolano descartó esa posibilidad.

Además, la diplomacia europea anunció la creación de un Grupo de Contacto Internacional que se reuniría a partir de la próxima semana con líderes de los demás latinoamericanos para gestionar una convocatoria a elecciones.

Para expertos como César Niño, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Sergio Arboleda, aunque ambos pronunciamientos cierran el ya estrecho cerco internacional contra Maduro, son acordes a la línea moderada de Europa, la cual contrasta con el manejo que Estados Unidos ha dado a la crisis venezolana.

Tibieza o mesura

“¿Qué está esperando Europa?”, preguntó esta semana en el Parlamento Europeo el diputado español Esteban González Pons. Su postura refleja la distancia entre su institución, compuesta por legisladores de varios partidos pero que no representan directamente a sus Estados, y las posturas oficiales de la Unión Europea.

Para Javier Garay, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Externado, “esa ambigüedad es la razón por la cual los países europeos no pueden denominarse potencias globales”. Garay considera que Europa “es ingenua al creer que sus palabras van a cambiar el hecho de que en Venezuela no hay condiciones para un diálogo en este momento”.

En contraste, Piñeros considera que si bien a estas alturas “un reconocimiento más o un reconocimiento menos a Guaidó no cambia la situación”, Estados Unidos y América Latina han tomado posturas radicales.

A su juicio, varios políticos europeos aún son escépticos en torno a la idea de la rebelión militar que saque a Maduro del poder. Esto explicaría, por ejemplo, las abstenciones en el Parlamento de facciones como las de los eurodiputados italianos y dentro de los propios promotores; los liberales (alde), los conservadores británicos y los socialistas (S&D).

Mientras Europa duda, Estados Unidos sigue dejando caer mensajes de confrontación, como la nota de “5.000 soldados a Colombia” que apareció esta semana en la libreta del asesor de seguridad John Bolton. Aunque todos parecen de acuerdo en rechazar el régimen de Maduro, las visiones están encontradas: Europa insiste en “acompañar” a Venezuela en la transición; Estados Unidos y América parecen decididos a empujarla hacia ella.

FUENTE EL COLOMBIANO

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