Ago 13, 2014

Enviado por

En Tarazá, apagaron la risa y la voz de Cervantes

El periodista Luis Carlos Cervantes tenía más de 20 amenazas, algunas proferidas al parecer por bandas criminales de la zona.

Siempre me hablaste de la muerte, y aunque la tenías pisándote los talones, la veías lejana, Luis Carlos Cervantes. Cada vez que viajamos al Bajo Cauca desde El Colombiano, estuviste dispuesto a ayudarnos. Eras de esos periodistas que siempre quieren dar más, y lo diste por tu familia, por tu región, tan golpeada por la violencia, tan llena de sangre derramada por los que no les tiembla apretar el gatillo, pero a la vez tan llena de vida.

Siempre diste más por esta profesión, incluso en esos momentos en los que la incertidumbre asaltó tus noches, prevenido por las más de 17 amenazas que te llegaron, unas veces por el celular, y otras, cuando los improperios acechaban tu puerta en las noches calurosas de tu amada Tarazá.

Cada vez que recibiste una intimidación tras otra me llamabas y me decías con ese acento mitad paisa-mitad costeño: “Mi hermano, ahí volvieron a llamar y a decirme que me quede callado o me callan”.

Pero fuiste valiente y seguiste adelante, aunque esa valentía te llevó a la muerte, y no fue por terquedad, fue porque tú, Luis Carlos Cervantes, creías en el periodismo, en la verdad dicha desde los micrófonos. Esas verdades te llevaron al sacrificio y ayer, a las 2:15 p.m., los que no aguantaron que les gritaras la verdad en la cara, decidieron acallarte con las balas.

Se ha cerrado los comentarios

Share This