Nov 26, 2014

Enviado por

En espera por la liberación del general Alzate

La liberación en Arauca de los soldados César Rivera y Jonathan Díaz, quienes se encontraban en poder las Farc desde el pasado 9 de noviembre, abre las puertas a la inminente liberación del general Rubén Alzate Mora, comandante de la Fuerza de Tarea Titán; la abogada Gloria Urrego y el cabo Jorge Rodríguez, secuestrados por esta guerrilla el 16 de noviembre, en el corregimiento Las Mercedes, en Quibdó, Chocó.

A las versiones de medios de comunicación que afirman que los tres plagiados volverán a la libertad antes del próximo fin de semana, se suma lo revelado por la exparlamentaria Piedad Córdoba, quien en diálogo con El Colombiano aseguró que el operativo humanitario se realizará rápidamente.

“Tengo claro que lo deben de estar liberando entre mañana (hoy) y pasado mañana (este jueves). Vamos a tener muy pronto de regreso al general Alzate, con vida, y también muy vivo el proceso que se surte en La Habana”.

Con esta liberación, la exsenadora confía en que prontamente se reinicien los diálogos de paz “para que se avance con la agenda que se tiene para este fin de año”. Las conversaciones fueron suspendidas por el presidente Juan Manuel Santos un día después de conocerse el plagio del general Alzate, la abogada Urrego y el cabo Rodríguez.

Horas después de la liberación de los dos soldados, Santos agradeció al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y a los países garantes del proceso de paz, Cuba y Noruega, por las gestiones efectuadas para la liberación de los militares, y manifestó que estas acciones muestran la madurez del proceso de paz y se fortalece la mesa. “De manera que este episodio lo tenemos que pasar y seguir nuestro proceso”, expresó el presidente Santos.

Terminó la larga espera
Una larga espera terminó ayer cuando los familiares de los soldados Paulo Cesar Rivera Capella y Jhonatan Andrés Díaz se enteraron de que en ese helicóptero azul, con bandera del Comité Internacional de la Cruz Roja, llegaban los dos militares luego de 16 días de cautiverio.

Fueron 384 horas de angustia en que las familias de los soldados Rivera y Díaz cambiaron la incertidumbre por oraciones. Aunque la fe nunca se perdió, los allegados a los militares pidieron a las Farc que les respetaran la vida a ambos jóvenes secuestrados en zona rural de Tame, Arauca, luego de un combate en el que murió un soldado y otros tres fueron lesionados.

El regreso —como el de muchos otros plagiados a sus hogares— se convirtió en una fiesta. En la casa del soldado Rivera Capella, en Carmen de Bolívar, lo esperaba un sanchocho de gallina, las pancartas de bienvenida y los abrazos de todos los amigos con los que apostaba gaseosa y pan en el solar de la casa, en tardes de peleas de gallos.

María Rivera Capella, hermana del soldado Paulo César, le contó a este diario que le prepararon la cama y la comida que más le gusta. “Nosotros nunca perdimos la fe. En la iglesia hicimos cadenas de oración para que volviera sano y salvo y se pudiera reunir con la esposa y todos los seres que lo queremos”, comenta María.

La hermana de Rivera tiene presente a su hermano como un ser callado y a la vez juguetón. “Él cuando llega a la casa nos abraza a todos, pero más a mi mamá y a mí. Por eso lo extrañamos cuando se va para el batallón”, dice María.

La fe lo trajo de vuelta

A kilómetros de la casa del soldado Rivera, Martha Franco, abuela y madre de crianza del soldado Jhonatan Díaz, no soltó por un instante la fotografía de su nieto. La tristeza de hace algunos días la cambió por la alegría de saber que ayer tendría nuevamente a su muchacho en la casa.

Ayer, horas antes de la liberación de Díaz, un vehículo del Ejército la recogió en el barrio La Virginia, en Risaralda, junto a su hija María Delfina, a Cristian Díaz Franco, hermano de Jhonatan, y a Daniel Díaz, un primo, quienes viajaron hasta Bogotá para recibir a su ser amado. Durante el cautiverio, Martha le solicitó más de una vez a las Farc, incluso con lágrimas, que respetaran la vida de su hijo.

“Dios quiera que esté bien de salud, que todo salga muy bien y lo pueda abrazar rápido para traérmelo otra vez para la casa. Sería la mejor navidad que el Señor nos puede dar”, dijo la madre-abuela.

En la distancia, familiares de Jhonatan vieron la llegada desde la selva por la televisión. Ahora esperan que esta navidad sea la más bonita, “porque pensamos que nos tardaríamos en volverlo a ver”.

Así fue la liberación

Pasadas las 9:00 a.m. el helicóptero MI8, con matrícula 3780 de la empresa Helistar, salió de Tame, Arauca, hacia un sitio selvático en el que las Farc tenían en su poder a los dos soldados de la Fuerza de Tarea Conjunta Quirón. Solo en el aire fueron entregadas las coordenadas para evitar, aseguran fuentes militares, “la filtración que pondría en riesgo la liberación”.

La comisión que viajó a la selva por los dos soldados estuvo conformada por dos delegados de los países garantes en el proceso de paz (uno de Cuba y otro de Noruega), una médica del CICR quien examinó a los uniformados para cerciorarse de que se encontraban en condiciones aptas para su traslado, así como otros integrantes de esta entidad.

Luego de una hora de operativos, el helicóptero regresó con los dos uniformados, los cuales ayer en la tarde fueron revisados por personal médico en el hospital militar para luego ser enviados al encuentro con sus familias.

Christoph Harnisch, jefe de la delegación del CICR en Colombia, precisó que “la participación del CICR para facilitar esta liberación fue posible gracias a la aceptación de su actuación como intermediario neutral e imparcial por todas las partes en conflicto”.

Buena señal para el proceso

La liberación de los soldados César Rivera y Jhonatan Díaz es analizado por algunos expertos como una buena señal para la reanudación del proceso de paz, pese a que el máximo jefe de las Farc, Rodrigo Londoño Echeverri, alias “Timochenko”, manifestó el lunes pasado que el presidente Juan Manuel Santosha generado desconfianza en la mesa de diálogos y estos “no podrán reanudarse así no más”.

Sin embargo, la liberación de los dos soldados, y la inminente libertad del general Alzate, es para el analista del conflicto armado, León Valencia, la muestra de que la reunión de la mesa está cerca, y “esto tranquiliza un poco a la ciudadanía, pues se ve que no solo está en curso la liberación, sino que está cerca la reanudación del proceso”.

Con respecto a la liberación, la representante a la Cámara Clara Rojas, indicó que esta era una acción que estaban esperando. “Seguimos a la expectativa de las demás liberaciones y ojalá de otras personas privadas de su libertad”.

Mientras los soldados Díaz y Rivera regresaban a sus casas, las familias del general Alzate, de la abogada Urrego y del cabo Rodríguez esperaban con ansías la libertad, deseos que entre hoy y mañana podrían hacerse realidad .

La liberación de los soldados César Rivera y Jhonatan Díaz es analizado por algunos expertos como una buena señal para la reanudación del proceso de paz. FOTO CORTESÍA MINISTERIO DE DEFENSA.

Se ha cerrado los comentarios

Share This