“El dolor es tan grande, que solo el perdón nos ayudará a seguir”

Cuando el pasado miércoles Zineb el Rhazoui descolgó el teléfono en la casa de su familia en Casablanca, la ciudad más grande de Marruecos, pensó que debía tratarse de una broma. Que la muerte no podía haber alcanzado a una redacción luminosa, llena de “personas brillantes y bondadosas”. Que la pesadilla que acabó con la vida de diez de sus compañeros en Charlie Hebdo y que abrió una profunda herida en la sociedad francesa no podía estar sucediendo. No a Charb. O a Cabu. O a Wolinski.

El Rhazoui probablemente simboliza todo lo que los verdugos de sus compañeros detestaban. Mujer, árabe, rabiosamente laica y brillante. Esta joven marroquí, periodista y activista de los derechos humanos, que tuvo que abandonar su país en 2011 acosada por el régimen, y que había encontrado en Francia y en Charlie Hebdo un hogar y un espacio de libertad, aseguró a EL COLOMBIANO que seguirá luchando, escribiendo y trabajando para defender todo aquello por lo que murieron sus compañeros.

¿Cómo recibió la noticia?

“Estaba de vacaciones en Casablanca. Me había despertado pronto para escribirle un email a Charb (Stéphane Charbonnier, director de Charlie Hebdo) para proponerle mi artículo de la semana y para excusarme por no haberlo enviado aún. Así que volví a la cama a dormir y me llamó un amigo periodista para preguntarme que dónde estaba. Le dije, estoy en Casablanca, y me preguntó ‘¿Es que no has visto lo que ha pasado en Charlie? Hubo un tiroteo’. Pensé que iba a llamar al periódico y me iban a decir, ‘no, no te preocupes, ha sido un idiota que ha roto un cristal…’

Así era el ambiente en Charlie, muy relajado. Pero no. Empecé a ver las noticias y no podía parar de llorar. Charb estaba muerto, y empezaron a llegar los demás, uno, dos, tres muertos… Los vivos, además, habían dejado los móviles en la redacción, o estaban con la Policía, o no estaban accesibles. Tampoco yo tuve tiempo de contestar a todos los que me habían llamado o escrito para ver si estaba bien. Cada vez que me enteraba de que alguien había muerto, me derrumbaba. Luego te enteras de que este o el otro está vivo y te alivias. Fue un día indescriptible”.

¿Hoy tiene miedo?

“No más que antes. Lo que ha sucedido es la estupidez que se ha apoderado de la inteligencia, son idiotas que tienen el cerebro completamente lobotomizado y vandalizado por el virus del integrismo islámico que ataca los cerebros hasta que no pueden recuperarse. Son unos imbéciles que han asesinado a personas inteligentes, han asesinado a Cabu, a monumentos de la cultura francesa, a personas sencillas, a artistas que dibujaban, quizás cosas críticas, pero también cosas muy divertidas. Que no han criticado sólo la religión, sino también todos los dogmas, todo lo que es sagrado, muchas cosas, las ideologías, por ejemplo. Y han sido asesinados por dos imbéciles, por dos criminales.”

¿Cómo es el número que va a salir este miércoles?

“Sobre el número que va a salir mañana (hoy) hay que saber que lo hemos hecho en condiciones muy particulares. Conseguimos reunirnos todos juntos el viernes, y teníamos necesidad de encontrarnos, de volvernos a ver para abrazarnos y sentirnos vivos y felicitar a los que consiguieron escapar, a los que estaban allí durante el tiroteo y que han sobrevivido. Y después nos juntamos en una sala de reuniones y decidimos seguir trabajando.

Pero es muy difícil, es una redacción que ha sido diezmada, porque los que no están muertos están heridos o traumatizados. Y por eso nuestra primera consigna fue que necesitábamos estar todos juntos, físicamente, uno al lado del otro para trabajar y la segunda, que cada uno haga lo que pueda. Comprendemos que a algunos de los compañeros que estaban en la sala vieron el tiroteo, vieron los cadáveres, ayudaron a los heridos… Pensamos incluso en hacer un número con todos los mensajes que hemos recibido de todo el mundo, todas las caricaturas de solidaridad. Pero no, finalmente decidimos hacer un número nuestro, que nos pertenezca totalmente, así que va a ser un número casi íntimo”.

¿Cree que la manifestación del pasado domingo recogía el espíritu de Charlie Hebdo?

“Sí, pero había varias manifestaciones en una. Nosotros no organizamos nada, aunque nos situamos al principio del cortejo. Para nosotros el momento más emocionante fue cuando nos encontrábamos solos y fuimos ovacionados por la multitud, por la gente que nos ha dicho que sigamos, que es importante lo que hacemos. Son nuestros lectores, pero también gente que no nos lee, pero que nos apoya en esta tragedia por la que estamos pasando.

Aunque también hemos descubierto que tenemos muchos nuevos amigos. Hemos visto al Papa, al presidente ruso Vladimir Putin, o incluso, en la marcha, a todas esas personas que prohiben la venta de Charlie Hebdo en sus países y que son dictadores que reprimen la libertad de expresión. Esa gente no estaba allí por nosotros, no son nuestros amigos. Al final hemos lamentado una cosa, y es no haber ido a la marcha con todas las caricaturas que hemos hecho a lo largo del tiempo del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y de los que estaban ahí. Esa gente no son nuestros amigos, no han venido por nosotros, han venido por sus propios cálculos políticos y, por cierto, mucho mejor. No queremos amigos como estos”.

¿Qué quiere decir “Todo está perdonado”, frase que ilustra la portada del último número de Charlie Hebdo?

“Si pudiéramos retroceder en el tiempo, si pudiéramos resucitar a los muertos, a todos ellos, también a los dos asesinos, creo que estaríamos preparados para tomarnos un café con ellos si hubieran tocado a la puerta (las lágrimas asoman a sus ojos). Y estoy segura de que algunos de entre los muertos también estarían dispuestos a discutir, a debatir. Creo que tenemos necesidad de perdonar. A ellos como personas. El dolor de la pérdida de nuestros compañeros es tan grande que creo que sólo el perdón nos ayudará a pasar este trago.” (Rompe a llorar).

¿Hay periodistas dentro de la redacción que van a dejar de trabajar?

“Por el momento nadie lo ha anunciado pero, ¿cómo se lo vamos a reprochar? Nadie puede reprochar nada a quien ya no tenga ganas de continuar. Es cierto que estamos muy preocupados por el estado psicológico de unos y otros, algunos se sentirán cansados, agotados, tendrán necesidad de hacer una pausa, de descansar. Pero por el momento nadie lo ha anunciado. El común denominador que nos une a los supervivientes, a los que estaban allí y a los que no estábamos es que hemos perdido la confianza en la vida, no es fácil un golpe como este y llevará un tiempo encajarlo”.

¿Usted piensa hacer una pausa para reflexionar o va
a continuar?

“Yo no porque no puedo aceptar que hayan muerto por nada. Creo que tenemos que continuar haciendo el periódico, periódico por el que han muerto, tal y como lo hacían ellos. Evidentemente el periódico va a cambiar, va a evolucionar, pero será siempre el mismo.”

¿Cómo se encuentran sus compañeros heridos?

“Ayer (el lunes) estuve viendo a Riss (Laurent Sourisseau), que fue herido en el hombro derecho pero que por suerte la bala no tocó el nervio, así que va a poder seguir dibujando. De hecho, ya dibujó, hay una caricatura suya en este número. Dos de nuestros redactores van mejorando. Philippe Lançon, va mejor, no le dieron en la cabeza pero sí en la cara, la boca ha quedado desfigurada, van a tener que hacerle una reconstrucción. A Fabrice Nicolino le dieron en el abdomen, y mi querido amigo Simon (Fieschi) tiene el pulmón perforado, fue alcanzado en la columna vertebral, aún está en coma inducido, sabemos que va a vivir, que va a recuperar su inteligencia, pero no se sabe si va a recuperar su capacidad motriz”.

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