Con becas, Argos les cumple el sueño a 20 estudiantes del país

Ella, Brigitte Dahian Martínez Montealegre, una jovencita de 17 años nacida en Yumbo (Valle), dijo con total sencillez pero con impecable claridad lo que para ella significó ser una de las ganadoras de las becas que a 20 estudiantes colombianos les entregó la Fundación Argos: “Solo podemos agradecer el darnos la oportunidad de lograr nuestras metas y poder aportar al desarrollo de la sociedad en un futuro”.

No le fue fácil hacerlo ante los demás ganadores, sus familias, los directivos de Argos y los periodistas. Se le quebró la voz varias veces, le salieron lágrimas, hubo que darle agua y tranquilizarla para que expresara con serenidad lo que tenía aprisionado en la garganta desde que ingresó al auditorio del Parque Explora, donde ayer al mediodía se entregaron las becas: la gratitud total a Argos, su fundación y a todos los que en su vida le ayudaron a cumplir su meta.

Una meta que es la de muchos jóvenes que pese a su excelente rendimiento académico, su nobleza y sus aportes a la comunidad no logran, debido a sus precarias condiciones económicas o porque no luchan con tesón hasta alcanzarla.

Eso fue lo que vio la Fundación Argos cuando este año decidió animar a los mejores estudiantes del país, según los resultados de las pruebas Icfes, a que participaran en un concurso para elegir a los que mejor combinaran cuatro elementos: excelentes resultados en el Icfes, pertenecer a estratos económicos bajos, tener liderazgo social y que estudiaran en colegios públicos.

Había muchos en el país. La primera selección incluyó a 2.100 muchachos, se animaron a concursar 274, hubo 60 seleccionados, de los que se les hizo visita familiar a 30 y de estos, los escogidos al final fueron 20.

Una beca que vale oro

Para los veinte elegidos, la beca de la Fundación Argos es mejor que ganarse la lotería. Así lo siente Nayidis Gutiérrez, madre de Miguel Andrés Arrieta, de Bello, uno de los beneficiarios por Antioquia y que estudiará ingeniería industrial en la Universidad Pontificia Bolivariana, de Medellín.

“Es mucha felicidad, yo estaba preocupada porque no iba a poder darle el estudio al muchacho”, comentó la señora, que trabaja en oficios y cuyo esposo es plomero.

“Yo siempre tenía claro que esto era lo que quería, tengo buena capacidad para las matemáticas y sé que voy a salir adelante”, expresó Miguel, sin ahorrar agradecimientos.

Un sentimiento similar al de Clelia Esmeralda Suárez Chaparro, de 17 años, de la vereda Guaquía, del municipio de Nobsa, en Boyacá, de donde ganaron otros tres estudiantes curiosamente del mismo colegio: la I.E. Gustavo Jiménez.

“Es lo más maravilloso que me ha pasado. Voy a cumplir mi sueño de estudiar veterinaria porque amo los animales ya que una vez me envenenaron un perro y en otra le sacaron un ojo a mi gato”.

Entonces afloró toda su ternura. La calidez de una joven del campo, cuya madre,María del Carmen Chaparro, se parte el alma cada día cultivando cebolla para darles estudio a ella y a sus tres hermanos. “Sé que ella va a valorar mucho la beca y la a va a aprovechar al máximo”, dijo su hermana Alba Victoria Suárez, que acompañó a Clelia a recibir la beca y a cumplir otros dos sueños: conocer Medellín y montar en avión.

“Con estas becas Argos le apuesta a la educación como pilar del desarrollo convencido de que a través de ella se pueden generar procesos de equidad y transformaciones sociales”, manifestó Jorge Mario Velásquez, presidente de la Fundación Argos, quien celebró que los elegidos no le temieron a matricularse en 12 de las más prestigiosas universidades de Colombia.

María Camila Villegas, directora de la Fundación Argos, advirtió que a los jóvenes no les será fácil superar los retos, pues muchos van del campo a la ciudad a vivir solos, para lo que requerirán de mucha fortaleza y personalidad: “Ellos deberán replicar con trabajo social en sus comunidades lo aprendido, con cada comunidad se decidirá la mejor manera de hacerlo”.

La beca incluye el pago de los cinco años de universidad y costos de manutención. La Fundación les hará acompañamiento y espera de ellos liderazgo y solidaridad, “que los estudiantes encuentren en nuestro programa una nueva oportunidad para iniciar su recorrido profesional y que esto los motive a continuar esforzándose por sus metas”.

Cada semestre se elegirán otros 20 estudiantes hasta completar 100.

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