¿Cómo sobrevivió Mary Mella a la inhóspita selva?

¿Cómo sobrevivió Mary Mella a la inhóspita selva?

Alegre, positiva y sorprendida de ver tantos periodistas esperándola en el aeropuerto para registrar su llegada a Medellín estaba ayer Mary Mella Murillo, la joven madre que sobrevivió cuatro días en la selva chocoana junto a su bebé de cinco meses tras la caída de la avioneta en la que viajaban y que se accidentó el sábado al mediodía.

En el hospital San Vicente Fundación, de Medellín, ella recibirá tratamiento especial a las lesiones sufridas en el accidente, en el que su pequeño Yudier Stewar Moreno salió totalmente ileso.

Ella tiene quemaduras de primero y segundo grados en la cara, un brazo y una pierna y laceraciones en los hombros. También tiene un esguince de tobillo.

“Ella venía muy alegre, tranquila y agradecida de haber sido salvada y haber sobrevivido a una situación tan complicada”, relató el coronel Héctor Luis Carrascal, comandante del Comando Aéreo de Combate #5 -Cacom- en una de cuyas aeronaves fue trasladada a la capital antioqueña.

El oficial confirmó que, en efecto, como había informado EL COLOMBIANO ayer, Mary sobrevivió gracias a que se alimento de un coco que venía en la nave, el cual partió con un machete que también estaba en la avioneta.

“Ella se alimentó con el coco y tomó agua de los arroyos y los ríos cristalinos de la zona y así pudo alimentar a su bebé”, precisó el oficial.

Mary Mella llegó acompañada de su padre, Ubaldino Murillo, y su bebé se quedó en la capital chocoana al cuidado de una de sus hermanas. Se espera que lo más pronto posible sea dada de alta y regrese al lado de su pequeño.

La niña de la familia

¿Cómo sobrevivió Mary Mella a la inhóspita selva?

Algo de milagro tiene el suceso. Así lo considera Antonio Murillo, uno de sus hermanos mayores, quien dice que Mary debe ser muy especial para Dios para él haberle permitido vivir con su bebé a semejante situación.

“En el Chocó a todos nos toca aprender a defendernos por igual, hombres y mujeres, desde niños. Tenemos la selva y el Pacífico (océano) todo el tiempo ahí y nos toca aprender, y ella desde niña ha sido valiente”, dijo Antonio.

Mary Mella es la menor de una familia de ocho hermanos -cinco mujeres, tres hombres- y prácticamente es la adoración de la casa.

“Mis padres, Ubaldino (48 años) y Aranita Moreno (55), la quieren mucho, ella es alegre y le gusta bailar, ¿qué negra no baila cuando le toca?”, dice Antonio entre risas.

Cuenta que la muchacha estudiaba noveno grado en un colegio de Nuquí, donde vive con sus padres, pero al quedar embarazada dejó los estudios y se dedicó a cuidar al niño.

“A ella le toca sola, porque el papá del niño está lejos. Es una mujer mediana, ni grande ni pequeña, eso le pudo ayudar a sobrevivir”, cree Antonio.

Dice que a su hermana la ven como una heroína y que seguro cuando regrese a su casa, ya bien de salud y recuperada, harán una fiesta grande para celebrar “ese gran milagro” que son ella y su bebé.

Rescate en alto riesgo

Pero otro capítulo especial de esta historia lo escribieron los rescatistas, la mayoría integrantes del grupo Brac (Búsqueda y Rescate Aeronáutico de Colombia), que apoya las labores de rescate de la Fuerza Aérea y que acompañados de Poli Y Keiko, dos caninos, y bomberos de Itagüí y Medellín, se metieron a la selva.

“Las condiciones del terreno eran muy difíciles, es una selva tropical húmeda, el árbol más pequeño medía 30 metros, había serpientes y se corrieron muchos riesgos en la operación”, relató Santiago Vargas, líder de Brac.

La operación se inició el domingo a las 5:00 a.m., pues el mismo sábado las condiciones lo impedían, y terminó el miércoles a las 3:00 p.m., cuando la joven fue avistada con su bebé de brazos.

Sergio Mira, médico y piloto de Helifly, empresa de helicópteros que fue la primera en avistar la nave siniestrada, explicó que esto fue posible por unas señales que emiten las aeronaves cuando caen.

“Es una zona dura para el ingreso por lo inhóspita, pero también con problemas de orden público y éramos conscientes de eso”, aclaró.

Para la búsqueda se conformaron dos grupos: uno en lo alto de la montaña y otro en la parte baja. En esta última los caninos hicieron un rastreo que descartó que por allí estuvieran los sobrevivientes, mientras los rescatistas y la Fuerza Aérea, con perifoneo, sin saber si la madre y su hijo estaban vivos, la invitaron a que regresara al sitio de la aeronave estrellada.

“A unos 400 metros logramos avistar a la señora, nos dio una mirada de agradecimiento y de felicidad por haberla encontrado”, relató Santiago Vargas, rescatista.

FUENTE EL COLOMBIANO

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