Bandera cubana puso fin a 54 años de hostilidad

Bandera cubana puso fin a 54 años de hostilidad

Estados Unidos y Cuba marcaron ayer el comienzo de una nueva era en sus relaciones posguerra fría con la restauración formal de sus lazos diplomáticos y el restablecimiento de las embajadas en sus respectivas capitales.

El deshielo, que analistas y líderes políticos de distintos matices consideran histórico, se hizo visible con la bandera cubana izada en la embajada de La Habana en Washington por primera vez en 54 años.

El ministro de Relaciones Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, encabezó la ceremonia de reapertura de la embajada que en 1959 fue visitada por el líder Fidel Castro, pocos meses después de que tomó el poder con su revolución.

La jornada estuvo cargada de símbolos: una guardia de honor de tres hombres marchó frente al edificio donde la bandera cubana fue montada. Durante el izamiento, un grupo de gente exclamaba “Cuba sí, embargo no” mientras sonaba el himno nacional de la isla.

“Ratificamos la voluntad de Cuba de avanzar hacia la normalización de las relaciones con los E.U., con ánimo constructivo (…) pero solo la eliminación del bloqueo económico, comercial y financiero que tanto daño y privaciones ocasiona a nuestro pueblo, la devolución del territorio ocupado en Guantánamo y el respeto a la soberanía de Cuba darán sentido al hecho histórico que estamos viviendo”, dijo Rodríguez, quien se reunió minutos después con el secretario de Estado estadounidense, John Kerry.

Junto a Rodríguez, Kerry llamó a un “nuevo comienzo” en las relaciones y dijo que el camino hacia la normalización será “largo y complejo”.

Pero, ¿cómo trascender la parte simbólica de la jornada hacia los cambios estructurales? Esa es la pregunta que le queda a Pedro Roig, cubano exiliado en E.U. e investigador del centro de estudios de Cuba de la Universidad de Miami.

“Lo que está ocurriendo en estos momentos es importante en términos históricos y diplomáticos. Pero con un Congreso de E.U. que rechaza todo esto y no tiene voluntad para levantar el embargo, esto tiene más simbolismo que sustancia”, agregó.

Por su parte, Guillermo Fariñas, uno de los disidentes cubanos más conocidos en el planeta por haber hecho 23 huelgas de hambre y haber estado tras las rejas durante 11 años y 7 meses, dice que el restablecimiento de las relaciones entre ambos países es un error histórico.

“La apertura de las embajadas no solamente involucra a los cubanos y a los estadounidenses, sino a todos los latinoamericanos. Con eso, E.U. le dio legitimidad a un gobierno totalitario que ha dicho que no está dispuesto a cambiar sus principios. Es decir, no va a permitir que se escuchen las opiniones divergentes, y esto puede pasar con otras tendencias totalitarias en la región como Venezuela o Nicaragua”, aseguró Fariñas.

Aunque el disidente se preguntó qué sucederá después de las elecciones en 2016, el exdiplomático cubano Carlos Alzugaray dijo: “no creo que el que venga, aunque sea un republicano furibundo, pueda revertir el proceso.”.

FUENTE EL COLOMBIANO

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