Nov 12, 2014

Enviado por

Amagá se salvó de otra tragedia

Cinco mineros se salvaron de morir en otro socavón, cuando realizaban trabajos de mantenimiento.

A pesar del cierre preventivo y de supuestamente reforzar los controles en 50 minas de la Cuenca del Sinifaná, Amagá estuvo a 20 minutos de sufrir otra tragedia.

El pasado lunes, en la mina La Comuna, cinco hermanos de la familia Ortega realizaban mantenimiento a su socavón. A los 20 minutos de haber salido a su primer descanso mañanero, explotó una “bolsa de agua”, que inundó 120 metros (de los 180 que tiene la mina) y destruyó el túnel principal.

“Gracias a Dios. Si ocurre minutos antes, la tragedia la estaría contando mi señora”, narróPorfirio Ortega, uno de los mineros y propietario de La Comuna, ubicada a 200 metros de La Cancha, mina que sufrió el accidente el pasado 30 de octubre y en la que todavía permanecen (al cierre de esta edición) ocho cuerpos sin rescatar.

En La Comuna sólo se perdieron herramientas con las que los Ortega explotan su mina, ahora inutilizable.

Tras este percance, la Alcaldía decretó el cierre total de las minas, hasta nueva orden.

Por lo menos 30 personas viven de esta mina. Semanalmente sacaban entre 40 y 50 toneladas de carbón, avaluado en 3 millones de pesos. “Desde el 30 de octubre estamos sin hacer nada; sólo nos dieron una caja con mercado. Miren qué van a hacer, no tenemos cómo subsistir”, agregó don Porfirio.

Como ellos, hay centenares de familias en Amagá y el Sinifaná que se dedican a la explotación minera y ahora están de brazos cruzados.

Minería vs. Educación
En la vereda La Ferrería, a 300 metros de la bocamina de La Cancha, está la Institución Educativa Luis Carlos Parra Molina, a la que asisten 474 estudiantes desde preescolar hasta grado 11, de los cuales el 90% tienen familiares trabajando en minería.

“De la tragedia de la mina La Cancha tenemos varios estudiantes huérfanos y egresados huérfanos. Fausto Álvarez, uno de los mineros que perdió la vida, estudió acá hasta grado séptimo, pero desertó para ganarse la vida”, cuenta William Velásquez, rector del colegio.

Dijo que “después de la tragedia, hemos tenido momentos de oración, de reflexión con respecto al estudio como oportunidad para el futuro”.

Tienen orientación en emprendimiento, desde primero hasta 11. Los motivan al trabajo en equipo y a que tengan iniciativa. “El asunto no está en desarraigar a los muchachos de su condición de campesino-minero, pero queremos que vean que fuera de esta vereda hay oportunidades a parte de la minería”, explicó.

“Tampoco condeno el oficio, no es un pecado. Los jóvenes que insisten en dedicarse a esto, los influyo a que lo hagan como profesionales: ingenieros, topógrafos, administradores”, concluyó.

Luis Miguel Restrepo Estrada, de grado 11, personero estudiantil y primo de Luis Arturo, Enrique y Guillermo Muriel, que murieron en La Cancha, dice que la minería le da sustento a su familia, pero es un oficio que no quiere para él.

FUENTE: EL COLOMBIANO

Se ha cerrado los comentarios

Share This