ago 28, 2017

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¿Cómo afecta el terrorismo en Europa a la economía colombiana?

¿Cómo afecta el terrorismo en Europa a la economía colombiana?

Pérdida de empleos de colombianos en el exterior, incremento en los precios internacionales del oro como activo refugio para inversionistas, un esperado incremento de turismo internacional y la probable llegada de capitales extranjeros en busca de mercados de capitales más seguros. Estas realidades se cuentan entre los impactos, negativos y positivos, en la economía colombiana tras los actos terroristas recientes en Europa.

Aunque resulten indeseables y rechazables desde todo punto de vista estos ataques, como lo demostró la manifestación de medio millón de personas en Barcelona este fin de semana, siempre este tipo de situaciones negativas generan ganadores y perdedores en el campo económico, al tiempo que inyectan dosis de incertidumbre, riesgo y volatilidad a los mercados.

Sin embargo, los efectos derivados están directamente relacionados con la naturaleza y la periodicidad del ataque. Por ejemplo, un atentado contra la población, como el ocurrido el pasado 17 de agosto en Barcelona (España) a manos del radicalismo musulmán tiene un efecto inversamente proporcional: desestabiliza las sendas de crecimiento del país ibérico, al tiempo que puede traer réditos a otras economías (ver nota anexa).

En el caso colombiano, no afecta de manera visible en el corto plazo a los sectores productivos. Hay un “microefecto”, pero dura el tiempo en que los medios de comunicación priorizan el suceso, señala el experto en Asuntos de Medio Oriente,Marcos Peckel.

En cambio, cuando los atentados terroristas se vuelven repetitivos en una misma geografía, sus réplicas fuera del epicentro llegarían a ser notorias y podrían prolongarse en un mediano plazo.

No se puede perder de vista que hoy los mercados cada vez están más interconectados y Colombia está más expuesta a choques de lo que ocurra en otras latitudes. Veamos por qué:

EL TERRORISMO ESPANTA Y ATRAE A LOS TURISTAS

El efecto más inmediato de un atentado terrorista se refleja en el deterioro del sector turístico del país donde ocurra, en un efecto cascada que afecta la demanda de servicios relacionados, como restaurantes, hoteles, bares y comercio.

Para los colombianos residentes en extranjero que trabajan en esos sectores, implica una potencial pérdida de empleo, al tener las empresas que recortar su nómina, luego de una caída del porcentaje de consumidores potenciales.

Esto toma relevancia, teniendo en cuenta que desde España llegaron al país 381 millones de dólares en remesas durante el primer semestre del año, es decir, 14,8 % del total, según el último reporte del Banco de la República.

También podrían afectarse estos giros por vía de mayores restricciones a la entrada y otorgamiento de permisos permanentes a extranjeros en Europa. Al tiempo, se incrementan las acciones de control sobre residentes ilegales o a quienes caducaron sus permisos de trabajo o residencia.

Lo anterior puede reducir el flujo de divisas a Colombia por remesas. Pero la cadena no termina allí: un menor volumen de esos ingresos deriva en una depreciación de la tasa de cambio en el mediano plazo, debido a la menor disponibilidad de divisas, afirmó el gerente de Estrategia de Inversiones de la firma Credicorp Capital, Juan Camilo Rojas.

Pero a ese efecto negativo para Colombia, se suma uno positivo. El turismo no se paraliza por los ataques terroristas, simplemente, los viajeros cambian de destino o posponen sus planes.

Cabe recordar que los ataques terroristas en París (noviembre de 2015) restaron 1,5 millones de turistas en 2016 a la capital francesa, al tiempo que reportes de la Organización Mundial del Turismo (OMT) destacaron un incremento de visitantes asiáticos a América Latina. Aún más, Colombia alcanzó un récord de visitantes extranjeros el año pasado: 5,09 millones.

El oro brilla COMO REFUGIO y el dólar pesa

El uso sistemático del terror reactiva el valor del oro como un activo refugio para grandes inversionistas: a más demanda, suben los precios internacionales. Esta realidad conviene a Colombia y, particularmente, a Antioquia, que produjo 25,3 toneladas el año pasado, 41 % de la producción nacional, según datos del Boletín Económico Regional del Banco de la República.

Es más, este metal precioso representó el 27 % de los 2.275 millones de dólares que sumaron las exportaciones del departamento en el primer semestre, según cálculos de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia.

“Para el caso de Antioquia, es posible prever que, en la medida en que la situación se mantenga, el precio del oro se incremente y, entonces, haya beneficios directos para el sector”, precisó el docente de la Escuela de Administración de la Universidad Eafit, Luis Fernando Vargas.

No obstante, los recientes atentados, al tener un alcance limitado, no han incidido en repuntes significativos, agrega el director de Asuntos Económicos de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), Giovanni Gómez.

Pero tampoco se puede perder de vista que otro activo refugio por los ataques en el Viejo Continente han sido el dólar y crudo, aunque de forma pasajera, según expertos. Esto deprecia puntualmente el euro y, de paso, otras monedas emergentes como el peso, lo que trae dolores de cabeza a los importadores, alienta a los exportadores y mejora la rente de familias que reciben remeses.

No obstante, la incertidumbre en torno a la Casa Blanca en manos de Donald Trump y su política económica, también impulsa a que menos dólares vuelvan a casa y haya una apreciación del euro. Esto es una buena noticia para las exportaciones de café, oro y banano de Antioquia que se pagan en esa moneda.

En cuanto al petróleo, lo que más vende Colombia al mundo, aunque también opera como refugio, no es atractivo en tiempos de sobreoferta de producción global.

Asimismo, en la medida que los actores de radicalismo en el continente europeo no intensifican de forma directa el conflicto político y religioso de Oriente Medio, mayor región productora de crudo, no inciden en los precios internacionales de este bien básico.

CAPITALES SE FUGAN Y AQUÍ loS ESPERAN

Por otra parte, la aversión al riesgo y los efectos colaterales de los ataques terroristas hacen que empaquen maletas los capitales puestos en mercados de valores de países donde ocurren tales ataques o en títulos de empresas que tienen relación con ellos.

Por ejemplo, las acciones de las principales cadenas hoteleras listadas en la Bolsa de Madrid cayeron de inmediato tras los atentados de Barcelona.

En esas condiciones, una salida rápida ha sido virar hacia mercados estadounidenses y asiáticos, ganar posiciones en activos refugio, aumentar las inversiones en bonos (renta fija).

Pero también vuelven a ubicarse en el radar mercados emergentes, teniendo en cuenta las estrategias de diversificación de los grandes fondos privados.

En este caso, la Bolsa de Valores de Colombia (BVC) gana atractivo, y más con antecedentes como que Morgan Stanley, un influyente agente de bolsa estadounidense, en junio pasado recomendó sobreponderar las acciones colombianas ante mejores perspectivas de valorización, como parte de la recuperación de la economía.

En ese contexto, cabe agregar que América Latina es la única región del mundo donde la inteligencia estadounidense consideran que hay “bajo riesgo” de ataques de facciones del Estado Islámico.

Así que en un entorno de incertidumbre en los mercados internacionales y con una amenaza terrorista latente en Europa y Estados Unidos, hay señales bursátiles recientes para que fondos internacionales pongan sus ojos en Colombia o aumenten sus capitales. Una paradoja de la economía.

FUENTE EL COLOMBIANO.

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